Una nueva filtración de correos electrónicos relacionados con el Jeffrey Epstein revela que la fotografía en la que aparece, junto al expríncipe Andrés y la joven Virginia Giuffre —cuando ella tenía 17 años— no es un montaje, tal como él y su entorno sostuvieron repetidamente.
En los mensajes, Epstein admite que Giuffre estaba en su avión y que “sí tiene esa fotografía tomada con Andrés, como tantos de mis empleados tienen”. Además, otros correos le atribuyen al príncipe el envío de un mensaje al pedófilo convicto en 2011, en el que se expresa empatía y cercanía: “Por favor asegúrate de que cada declaración o documento legal deja claro que no estoy involucrado” escribía, con firma “A” —por Andrés—, y el título de “Su Alteza VReal, Duque de York”.
Estas evidencias contradicen la defensa pública del príncipe Andrés, quien había negado recuerdos de la imagen y alegado que esta pudo haber sido falsificada.
El impacto de las revelaciones es significativo para la familia real británica. La foto en cuestión fue publicada originalmente en 2011 y ha sido central en las acusaciones de Giuffre, quien afirmaba que fue obligada a tener encuentros sexuales con el príncipe en el marco de la red de Epstein y Ghislaine Maxwell.
La filtración se produce en medio de la publicación de más de 20 000 documentos vinculados a Epstein y la revisión del archivo por el Congreso de Estados Unidos, documento que además revela la amplitud de sus redes de influencia y los lazos del duque más allá de lo admitido públicamente.
Ahora, surge la posibilidad de que el príncipe Andrés sea llamado a testificar ante la justicia estadounidense, según informes de la prensa británica que interpretan estos correos como un nuevo golpe a la estrategia de defensa del duque.
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