El gobierno alemán acusó a Elon Musk de intentar influir en las elecciones legislativas de febrero mediante su apoyo al partido ultraderechista AfD. Musk describió al AfD como «el último rayo de esperanza» en un artículo y criticó al canciller Olaf Scholz tras un ataque en un mercado navideño.
Líderes políticos, como Lars Klingbeil y Friedrich Merz, condenaron sus declaraciones, calificándolas como una injerencia inédita en la política alemana.



