Un huevo imperial de invierno creado por Fabergé y encargado por el zar Nicolás II como obsequio de Pascua para su madre será subastado la próxima semana, con una expectativa de venta que supera los 26 millones de dólares. La pieza, tallada en cristal de roca y decorada con copos de nieve de platino incrustados con diamantes rosa, es considerada por Christie’s como una de las obras más destacadas realizadas para la familia imperial rusa.
El huevo se posa sobre una base de cristal diseñada para simular hielo derritiéndose y, en su interior, presenta un grabado con motivos de escarcha. Su mecanismo permite abrirlo para revelar una sorpresa: un elaborado ramo de flores.
La pieza será ofrecida el 2 de diciembre durante la subasta “El huevo de invierno y obras importantes de Fabergé procedentes de una colección principesca”, parte de la “Semana Clásica” de Christie’s. Su precio estimado supera las 20 millones de libras esterlinas, equivalentes a 26.45 millones de dólares.
Según Margo Oganesian, jefa del departamento de Fabergé y arte ruso de Christie’s, este huevo de Pascua imperial es posiblemente la creación más sobresaliente de la serie elaborada para los Romanov. Fue encargado en 1913 por Nicolás II para su madre, María Feodorovna, y destaca tanto por su diseño como por la minuciosa técnica empleada.
Christie’s ha vendido anteriormente este mismo huevo en dos ocasiones: en 1994 en Ginebra y en 2002 en Nueva York, logrando en ambas ventas un récord mundial para una pieza de Fabergé. En la subasta neoyorquina alcanzó un precio de 9.6 millones de dólares. Más tarde, en 2007, el huevo Fabergé Rothschild se vendió por 18.5 millones de dólares en otra puja de la misma casa.




