Un tribunal de Singapur dictó una sentencia de nueve días de prisión para un hombre de 26 años, identificado como Johnson Wen, luego de que se abalanzara sobre la cantante y actriz Ariana Grande durante la premiere asiática de la película Wicked: For Good.
El incidente ocurrió el 13 de noviembre, cuando Wen saltó una barrera de seguridad, corrió hacia Grande y la rodeó con el brazo mientras ella caminaba por la alfombra amarilla del evento. Su acción quedó registrada en video y circuló rápidamente en redes sociales, provocando indignación.
Al ver la situación, Cynthia Erivo, coprotagonista de Grande en la película, intervino de inmediato, colocándose entre Wen y la estrella para protegerla hasta que la seguridad lo detuvo. No obstante, Wen intentó saltar de nuevo la barrera antes de ser finalmente reducido.
En el juicio, Wen se declaró culpable por alterar el orden público. El magistrado Christopher Goh calificó su acción como “premeditada” y afirmó que su motivación era “llamar la atención”, criticando que Wen habría planeado su gesto para grabarlo y publicarlo en redes. Según el juez, el condenado mostró una preocupante falta de remordimiento, a pesar de asegurar que no repetiría el acto.
No es la primera vez que Wen protagoniza este tipo de situaciones: tiene antecedentes de irrumpir en eventos masivos, incluyendo conciertos de artistas como Katy Perry y The Weeknd. Además, justo después del incidente, publicó en sus redes sociales un video agradeciendo por “haber saltado la alfombra amarilla junto a Ariana Grande”.
La condena impuesta es mayor a la que había acordado con la fiscalía (una semana), ya que el juez consideró necesario un “pequeño aumento” para dar un mensaje claro: sus acciones tienen consecuencias y deben disuadir su comportamiento recurrente.
Aunque la pena podría haber sido más severa según la legislación local —que contempla hasta tres meses de cárcel o multas por alterar el orden público—, el juez expresó su esperanza de que esta sentencia ayude a que Wen “termine con su comportamiento de una vez por todas.”
Este hecho ha encendido el debate sobre el límite entre el fanatismo y la invasión de la privacidad, recordando que la fama no justifica la falta de respeto ni el riesgo para la seguridad de las celebridades.




