La actriz Kelley Mack, recordada por interpretar a Addy en la novena temporada de la serie The Walking Dead, falleció a los 33 años en Cincinnati, Estados Unidos, debido a un glioma, un tipo de tumor cerebral.
La noticia fue confirmada por su familia a través de sus redes sociales, donde su hermana compartió un emotivo mensaje en el que describió a Kelley como “una luz brillante que ha trascendido al más allá”. Según el comunicado, la actriz murió de forma pacífica la noche del 2 de agosto, acompañada por su madre y su tía.
En enero de este año, Mack había hecho público su diagnóstico: glioma difuso de línea media, un tumor cerebral agresivo que afecta el sistema nervioso central. A raíz de la enfermedad, comenzó a perder la movilidad de sus piernas, lo que la llevó a utilizar una silla de ruedas.
Además de su participación en The Walking Dead, Mack tuvo apariciones en producciones como 9-1-1, Chicago Med y Schooled, spin-off de Modern Family.
Su familia expresó que será profundamente extrañada por quienes la conocieron, y que su recuerdo permanecerá más allá de las palabras.




