Este viernes 14 de noviembre de 2025, el peso mexicano inició la jornada con una depreciación frente al dólar, en medio de la incertidumbre generada por la próxima publicación de indicadores económicos clave en Estados Unidos, postergados tras el prolongado cierre del gobierno de ese país.
Al comenzar las operaciones, la moneda nacional se ubicó en 18.36 pesos por dólar, de acuerdo con cifras de Bloomberg. Más tarde, la cotización se movió hacia las 18.38 unidades, lo que representa una caída del 0.44% y su segunda sesión consecutiva a la baja. Pese al retroceso, la divisa mexicana aún se encamina a cerrar la semana con una ganancia acumulada cercana al 0.30%.
La volatilidad responde a que los inversionistas esperan la divulgación de reportes pendientes del gobierno estadounidense, entre ellos el informe laboral de octubre. El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, adelantó que el documento saldrá en breve, aunque no incluirá la cifra oficial de desempleo. La falta de claridad sobre el calendario de publicación ha mantenido a los mercados cautelosos, pues estos datos influyen directamente en las próximas decisiones de la Reserva Federal.
En paralelo, los mercados internacionales registraron ventas de bonos y acciones, mientras los rendimientos estadounidenses siguieron al alza. Este comportamiento ha impulsado movimientos similares en plazas asiáticas y ha contribuido a la presión sobre el tipo de cambio.
Durante la sesión previa, el peso cerró en 18.31 pesos por dólar, rompiendo una racha de cuatro días de avances que lo había llevado a niveles no vistos desde principios de octubre. El fin del cierre gubernamental en Estados Unidos abre nuevamente la puerta a la publicación de estadísticas oficiales, cuya ausencia durante más de un mes elevó la incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria estadounidense.
Para este viernes se espera la participación pública de varios funcionarios de la Reserva Federal —Jeffrey Schmid, Lorie Logan y Raphael Bostic— cuyas intervenciones podrían dar nuevas señales sobre el entorno económico y las expectativas de tasas de interés.
El comportamiento del tipo de cambio seguirá atado a la evolución de estos indicadores y a la respuesta del mercado conforme se normalice la actividad administrativa estadounidense.




