Durante doce años, Saúl “Canelo” Álvarez se mantuvo como uno de los pilares indiscutibles del boxeo mundial. Su presencia en el ranking libra por libra de la revista The Ring fue casi una constante, un sello que lo acreditaba como uno de los mejores peleadores del planeta sin importar la división. Sin embargo, esa racha histórica llegó a su fin: el mexicano quedó fuera del Top 10 por primera vez desde 2013, un hecho que marca un antes y un después en su trayectoria y que muchos expertos interpretan como el cierre simbólico de una era.
La caída se produce tras la derrota que sufrió en septiembre de 2025 frente a Terence Crawford, un combate que no solo le costó la corona indiscutida del peso supermediano, sino también su estatus dentro de la élite mundial. Aquella noche en Las Vegas fue determinante: el estadounidense dominó con claridad, y el resultado obligó a los organismos y analistas a replantear la posición real de Canelo en el panorama actual.
Desde su ascenso en 2013, cuando comenzó a figurar en las listas de los mejores libra por libra, Canelo había logrado mantenerse en la cima incluso en etapas complicadas. Solo una vez, en 2018, salió temporalmente del ranking debido a la suspensión por el caso de clembuterol, pero regresó de inmediato con triunfos contundentes. Esta vez, la situación se percibe distinta. Ya no es un tropiezo aislado: se trata de una señal acumulada de desgaste, menor actividad explosiva y la irrupción de una nueva generación de figuras que reclaman protagonismo.
El boxeo del presente ya no se parece al de la década pasada, en la que Canelo brilló con victorias sobre nombres como Gennady Golovkin, Miguel Cotto, Sergey Kovalev o Caleb Plant. Hoy, los reflectores apuntan a peleadores jóvenes que avanzan con pasos firmes: Devin Haney, Jesse “Bam” Rodríguez, Shakur Stevenson, David Benavidez y Naoya Inoue, entre otros. Esta nueva camada presiona fuerte y convierte la lista libra por libra en un terreno cada vez más competitivo, donde la permanencia requiere actuaciones dominantes, algo que Canelo no ha logrado sostener en sus últimas peleas.
Su salida del Top 10 no implica el fin definitivo de su carrera, pero sí representa un mensaje claro: el boxeo mundial está cambiando de manos. La pregunta ahora es si el jalisciense tiene la motivación y el nivel para intentar recuperar su lugar o si preferirá administrar sus últimas peleas sin buscar riesgos mayores. A sus 35 años, con una carrera extensa y una fortuna consolidada, la decisión no es sencilla.
Más allá del momento actual, los analistas coinciden en que la caída en el ranking no borra lo conseguido. Canelo se mantuvo más de una década entre los mejores del planeta, un logro reservado para muy pocos en la historia del boxeo. Sin embargo, la noticia inevitablemente simboliza algo más profundo: el cierre de un capítulo dorado para el pugilismo mexicano.
Mientras el debate se enciende entre aficionados y expertos, una cosa es segura: la salida de Canelo del Top 10 libra por libra no es solo una actualización estadística, sino una señal poderosa de que el tiempo ha comenzado a mover las agujas dentro del ring. La era Canelo, al menos en términos de dominio absoluto, parece haber llegado a su fin.




