Ver un Super Bowl desde las gradas es el sueño de millones de aficionados, pero para el Super Bowl LX ese anhelo se ha convertido en un lujo reservado para muy pocos. A días del partido, los precios de las entradas lo colocan entre los más caros de toda la historia de la NFL.
El duelo que se disputará el domingo 8 de febrero en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California, entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, no solo genera expectativa por lo deportivo. El mercado de boletos se ha disparado a niveles que superan, en algunos casos, el costo de un automóvil nuevo.
Actualmente, el boleto más barato ronda los 5 mil 500 dólares, es decir, poco más de 95 mil pesos mexicanos, mientras que los asientos más exclusivos superan los 52 mil dólares, equivalentes a más de 900 mil pesos, dependiendo de la ubicación, el nivel del estadio y los beneficios incluidos.
Plataformas oficiales y reventa, igual de elevadas
En Ticketmaster, los accesos más económicos corresponden a zonas altas y esquinas del estadio, mientras que los lugares premium —cercanos al campo o en áreas VIP— se venden a precios récord. Algunas de estas localidades figuran entre las más costosas jamás ofertadas para un Super Bowl.
La reventa tampoco ofrece alivio. Sitios como StubHub muestran boletos que arrancan por encima de los 6 mil dólares y otros que superan los 36 mil, ubicados en sectores preferenciales. En TickPick, las opciones más accesibles parten de alrededor de 5 mil 600 dólares, aunque los mejores lugares rebasan los 30 mil.
De acuerdo con estas plataformas, el precio promedio de una entrada se sitúa actualmente en torno a los 8 mil 200 dólares, una cifra que solo ha sido superada por el Super Bowl LVIII de 2024 en Las Vegas, donde el costo medio superó los 9 mil dólares.
Un espectáculo cada vez más exclusivo
Las comparaciones con ediciones recientes confirman una tendencia clara: asistir al Super Bowl es cada año más caro. En Nueva Orleans, para el Super Bowl LIX, el promedio rondó los 8 mil dólares a pocos días del juego, cifra que hoy vuelve a ser superada.
Con la cuenta regresiva en marcha, el Super Bowl LX no solo promete emociones en el emparrillado, sino que reafirma su estatus como uno de los eventos deportivos más exclusivos del mundo, donde vivir la experiencia en vivo exige una inversión cada vez mayor.




