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Cultura

Guadalupe Hidalgo: el pacto que redefinió fronteras y desafíos

El Ahuizote
El Ahuizote
enero 29, 2024

Cultura 109

El Tratado de Guadalupe Hidalgo, oficialmente conocido como el Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América, fue firmado al término de la Intervención estadounidense en México el 2 de febrero de 1848 y ratificado el 30 de mayo de ese mismo año. Este acuerdo estipuló que México cedería más del 50% de su territorio, incluyendo lo que ahora constituyen los estados de California, Arizona, Nuevo México, Texas, Nevada, Utah y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. Además, México renunció a cualquier reclamo sobre Texas, y la frontera internacional se fijó en el río Bravo. A cambio, los Estados Unidos acordaron pagar 15 millones de dólares por los daños causados al territorio mexicano durante la guerra.

Entre los aspectos notables del tratado se estableció el río Bravo del Norte o Río Grande como la línea divisoria entre Texas y México, y se garantizó la protección de los derechos civiles y de propiedad de los mexicanos que permanecieron en el territorio estadounidense resultante. También se acordó que Estados Unidos patrullaría su lado de la frontera y ambos países resolverían disputas futuras mediante arbitraje obligatorio. Sin embargo, al ratificar el tratado, el Senado estadounidense eliminó el Artículo 10, que protegía las concesiones de tierras otorgadas a los mexicanos por España y México, y debilitó el Artículo 9, que garantizaba los derechos ciudadanos de los mexicanos.

Este tratado fue precedido por una serie de eventos, incluyendo la independencia de Texas y la anexión de este territorio a los Estados Unidos en 1845, lo que llevó a la ruptura de relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. La guerra entre ambas naciones se desató en 1846, y aunque hubo enfrentamientos notables como la batalla de Cerro Gordo, la resistencia mexicana fue finalmente vencida, y la ciudad de México fue ocupada por las fuerzas estadounidenses en septiembre de 1847.

Este conflicto tuvo sus raíces en las tensiones territoriales y la política expansionista estadounidense, que buscaba la anexión de Texas y la expansión hacia el Pacífico. A pesar de la resistencia mexicana, la guerra culminó con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, consolidando la pérdida de gran parte del territorio mexicano a favor de los Estados Unidos.

Ante la difícil situación en el país, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Manuel de la Peña y Peña, asumió el cargo del poder ejecutivo en la ciudad de Toluca el 27 de septiembre. Posteriormente, se trasladó a Querétaro junto con Luis de la Rosa, titular de los cuatro ministerios existentes. A finales de noviembre, los comisionados de paz Cuevas, Bernardo Couto y Miguel de Atristáin reanudaron las conversaciones con Trist, a pesar de su destitución por el gobierno de Washington. Sin embargo, alentados por Scott, ambos funcionarios estadounidenses continuaron las negociaciones, sintiéndose incomprendidos por la administración Polk. Estas conversaciones fueron prolongadas y complicadas.

El mayor logro de los mexicanos en estas negociaciones fue la retención de Baja California, conectándola mediante un puente de tierra con Sonora. A pesar de ello, fue necesario establecer los límites entre ambos países, utilizando los ríos Gila y Grande como referencia, lo que implicó la cesión total de 2,378,539 km². Simultáneamente, aproximadamente 100,000 mexicanos se convirtieron en extranjeros en su propia tierra.

El tratado fue firmado en la villa de Guadalupe Hidalgo, entonces cercana a la Ciudad de México, el 2 de febrero de 1848. Ese mismo día, se celebró una misa solemne en la Colegiata de Guadalupe para conmemorar el evento. El contenido del tratado fue notificado a Polk el 19 del mismo mes y enviado al Congreso estadounidense, donde fue aprobado el 10 de marzo. Al mismo tiempo, De la Peña y Peña logró reunir al Congreso mexicano en Querétaro. Luis de la Rosa presentó una extensa «Exposición» que, debido a su realismo y patriotismo, persuadió a la mayoría de los diputados a favor del tratado de paz, a pesar de la oposición de quienes abogaban por continuar la guerra.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo fue ratificado y canjeado por ambas partes en el mismo año, estableciendo la paz entre las dos naciones el 30 de mayo de 1848. Antes de su completa ratificación, el Tratado de Guadalupe Hidalgo experimentó cambios sustanciales en los artículos IX y X, además de ajustes menores pero relevantes en otros apartados.

El artículo IX original del tratado fue eliminado por completo y reemplazado por uno totalmente nuevo. En lugar de preservar los derechos civiles de los mexicanos en los territorios cedidos por un año, junto con su igualdad con otros habitantes de los Estados Unidos de América, el nuevo artículo otorga al Congreso estadounidense la facultad discrecional de admitirlos como ciudadanos de los Estados Unidos de América. El artículo X, que trataba sobre la posesión de concesiones otorgadas, fue eliminado sin ser reemplazado. En el artículo XI, se eliminó la restricción de venta de armas de fuego a los indígenas. El artículo XII fue modificado para suprimir la elección de la forma de pago de la compensación que México recibiría. En el artículo XXIII, se agregó que el canje de ratificaciones se llevaría a cabo donde se encontrara el Gobierno mexicano. Finalmente, se eliminó el artículo adicional y secreto del Tratado.

Además del texto del tratado, se adjuntó un protocolo que proporciona una interpretación formal del texto legal para evitar malentendidos perjudiciales para ambas partes. En este protocolo, el Gobierno estadounidense aseguró que, a pesar de la supresión del artículo IX, los derechos de los mexicanos no disminuirían, ya que se integrarían en el artículo III del Tratado de la Luisiana y, por lo tanto, serían equivalentes. También se indicó que la eliminación del artículo X no pretendía invalidar las concesiones de tierras otorgadas por México en los territorios cedidos, ya que estas conservaban su valor legal. Finalmente, respecto a la reducción de la descripción de la forma de pago en el artículo XII, se aclaró que no implicaba la renuncia al pago de la compensación.

A día de hoy, hay quienes argumentan que el tratado carece de validez, ya que después de la guerra, el gobierno de Estados Unidos despojó a los mexicanos de sus tierras y las entregó a los colonos estadounidenses. Además, sostienen que la guerra fue provocada por Estados Unidos para expandirse. Durante enero de 1848, en el entonces estado mexicano de California, Estados Unidos saqueó una mina de oro e invitó a otros países a explotarla, extrayendo solo a Estados Unidos alrededor de 7200 millones de dólares en oro mexicano. A lo largo de este periodo, mujeres y niñas mexicanas fueron víctimas de violencia, las ciudades fueron saqueadas y cientos de civiles fueron asesinados cuando se rebelaron en septiembre de 1847. Legalmente, argumentan que el tratado puede ser revocado si el presidente del gobierno mexicano presenta una demanda legal en la Corte Internacional de Justicia, ya que el Tratado de Adams-Onís de 1819 establece claramente la renuncia de derechos territoriales por ambas partes.

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