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Coahuila

Torreón Gestión pública, infraestructura y desarrollo con visión de futuro

El Ahuizote
El Ahuizote
noviembre 4, 2025

Torreón atraviesa un momento importante. Durante este año, la administración municipal mantiene un ritmo de trabajo que combina inversiónobra cercanía territorial. La evidencia más inmediata es el recuento de 85 proyectos de obra pública por más de 276 millones de pesos, 28 concluidos, 47 en curso y 10 por iniciar antes de fin de año. No es un número aislado, sino la continuación de un esfuerzo que suma 594 obras concluidas entre el periodo en curso y el inmediato anterior, con una inversión acumulada que supera los 1 631 millones de pesos. Detrás de esos totales hay decisiones de priorización, secuenciación y coordinación interinstitucional que vale la pena desagregar con criterio de política pública, movilidad y conectividad, agua y medio ambiente, espacio público y tejido comunitario, seguridad vial y cultura cívica, vivienda y gestión urbana.

La primera señal de esa agenda aparece en la movilidad. El reordenamiento vial del bulevar Revolución, entre las calles 36 y 42 bajo el puente Diana Laura, corrige un cuello de botella histórico y alinea la jerarquía de flujos con mejores radios de giro, pasos peatonales definidos y tiempos de semáforo más previsibles. En el extremo oriente del municipio, la segunda etapa del boulevard La Joya–La Partida, con inversión cercana a 150 millones de pesos, avanza para cerrar un eslabón de conectividad que reduce trayectos, desahoga el tráfico y articula la expansión urbana con una infraestructura vial más robusta. A esta obra se suma el paso a desnivel Independencia-Abastos, desarrollado con drenaje pluvial y obra inducida para proteger la infraestructura y mantener la operación aun en lluvias intensas. La movilidad no es únicamente una cuestión de carriles; es gestión de accesos, cruces seguros, banquetas continuas, señalética y mantenimiento. La administración del Alcalde Roman Alberto Cépeda, ha entendido que cada eslabón suma o resta minutos a la vida de miles de personas.

La segunda señal está en el agua. La perforación de un pozo profundo en Las Brisas y las mejoras puntuales de conducción son medidas defensivas necesarias, pero la apuesta de fondo es la nueva planta de tratamiento capaz de cumplir con la normativa federal y dar certidumbre ambiental. La sustentabilidad hídrica no se resuelve con un anuncio; se construye con tuberíaenergíaoperación tarifas viables. El municipio lo ha leído así, mientras llega la gran obra, se arma el andamiaje operativo para no depender de parches, y al mismo tiempo se avanza en los estudios y la ingeniería de detalle que evitan sobrecostos y ajustes tardíos. El enfoque correcto es simultáneo, asegurar el abasto inmediato en colonias críticas y preparar el salto tecnológico que ordene la huella hídrica en el largo plazo. En ese sentido, medir pérdidas físicas y comerciales, actualizar padrón y sectorizar redes es tan importante como cavar un pozo.

El tercer capítulo se abre en el espacio público. El programa “100 Plazas de 0 a 100” avanza hacia su meta con frentes en colonias como Hacienda Santa María, donde además de la rehabilitación integral de cuatro plazas se entregaron apoyos de movilidad para personas en situación vulnerable. Es la materialización de una idea sencilla, el espacio público es infraestructura social, y su mantenimiento vale tanto como una obra nueva. A este esfuerzo se suma la remodelación de la Alameda Zaragoza, recuperando elementos simbólicos como la fuente y áreas verdes, y el despliegue de canchas, ejercitadores, iluminación y mobiliario urbano que vuelve funcionales los entornos. Recuperar plazas es recuperar hábitos, caminar, sentarse, convivir; y allí la iluminación LED, los andadores continuos y la vigilancia de proximidad hacen la diferencia entre un lugar usado y uno abandonado.

El gobierno ha empujado, además, acciones de vivienda y hábitat. El programa de impermeabilizantes de bajo costo en colonias como Nueva California ayuda a cerrar brechas silenciosas, goteras que dañan la salud, muebles y la economía familiar. La lógica es micro-infraestructura con macro impacto, y se complementa con brigadas de servicios que acercan trámites, limpieza, luminarias y mantenimiento menor bajo el esquema “El alcalde y su equipo en tu colonia hacemos más”. El mensaje es operativo, si el gobierno se mueve, la ciudad responde; y cuando la gente ve resolver un tema concreto, una lámpara encendida, un registro cerrado, una banqueta reparada, se fortalece el puente de confianza.

La modernización institucional sostiene ese despliegue. La digitalización de trámites, la puesta al día de catálogos y la coordinación con el Instituto Municipal de Planeación y Competitividad perfilan una administración con mayor trazabilidad, qué se hace, dónde, con cuánto y para quién. La mejora regulatoria reduce tiempos muertos y costos de oportunidad para empresas y emprendedores; ese detalle, poco visible, es decisivo para la competitividad. En paralelo, mecanismos como “La Torreonense, Tarjeta Poder MÁS” ordenan y visibilizan beneficios sociales, mientras que el diálogo con sectores empresarial y académico mejora la pertinencia de los proyectos. Planeación no es papel; es capacidad de alinear presupuesto, calendario y metas verificables.

En seguridad vial y cultura cívica, el programa “Cero Tolerancia” reubica el estándar, cinturón, casco, respeto peatonal y control de alcohol no son caprichos, son seguros de vida. La seguridad pública, por su parte, sostiene la profesionalización policial y la dignificación del cuerpo con equipo, capacitación y enfoque de derechos. La combinación de patrullaje, iluminación LED y recuperación de espacios genera un triángulo virtuoso que inhibe oportunidad delictiva y refuerza la convivencia. Que la prevención se vea en la calle, con presenciacontroles cercanía, es parte de una política integral que entiende que la seguridad se construye también con deporte, cultura y comunidad.

En el frente económico y cultural, el proyecto del Centro Cultural del Norte y la iniciativa Torreón TV van más allá de sus nombres. El primero ancla identidad regional y oferta formativa; el segundo apunta a una plataforma municipal de contenido público que habilite difusión cultural, educativa y de servicios. Bien operadas, estas piezas tienden puentes entre juventud, arte y economía creativa, dialogan con la atracción de inversión y diversifican la agenda de oportunidades. La cultura, entendida como política pública, no es accesorio, incide en prevención, convivencia y orgullo de pertenencia; por eso conviene medir asistencia, talleres impartidos, cohortes de beneficiarios y encadenamientos productivos.

Todo lo anterior convive con un reto clásico de las ciudades medianas mexicanas, no basta inaugurar, hay que operar y mantener. Pavimento sin conservación se degrada; plaza sin cuidado se vandaliza; pozo sin energía confiable se detiene; planta sin presupuesto de operación se marchita. La respuesta que se observa en Torreón es reconocer explícitamente ese costo de ciclo de vida, presupuestar mantenimiento, estandarizar proveedores, hacer compras consolidadas y calendarizar intervenciones preventivas. Los contratos con métricas de desempeño, tiempos de atención, calidad de materiales, penalizaciones, son la herramienta para que lo construido dure y rinda.

La focalización de pavimentación, bacheo y luminarias debe leer datos de tránsito, accidentes, denuncias y comercio para decidir secuencias de obra con impacto social mayor por peso invertido. Esa priorización, sumada a la evaluación pública de avances, es lo que convierte cifras en legitimidad. La transparencia no es un portal, es la posibilidad de que cualquier vecino pueda saber qué se hace en su calle y cuándo, con indicadores simples y tableros abiertos. Publicar metas, avances y fotografías de obra, georreferenciadas, permite a la ciudadanía corroborar y corregir.

De cara al cierre del año, la expectativa razonable es acelerar las entregas sin sacrificar calidad. Hay proyectos por iniciar que pueden anticipar beneficios, como tramos de conectividad secundaria asociados a La Joya–La Partida,  y otros que conviene madurar técnicamente, como la planta tratadora, para evitar sobrecostos futuros. La coordinación con el Gobierno del Estado, clave en el paso a desnivel Independencia-Abastos, es un modelo a replicar en esquemas de cofinanciamiento para infraestructura hídrica y movilidad metropolitana. La administración ha demostrado que cuando alinean objetivos, el resultado se multiplica.

El balance en 2025 es el de una administración que eligió la vía de la ejecución con método. Hay inversión, hay obra y hay un intento sostenido por hilvanar serviciosespacio público y seguridad. Falta, sí, consolidar transporte, afinar evaluación, profundizar mantenimiento. Pero la tendencia es visible, menos anuncios disgregados y más estrategia continua. Si el ritmo se sostiene y la operación acompaña, Torreón puede cerrar el año con mejoras medibles en tiempos de trasladopercepción de seguridadacceso al agua y uso efectivo del espacio público. Es ahí donde se validan los gobiernos, en el día a día.

La ciudad que se perfila es una, Torreón más conectado, con nodos viales que dialogan entre sí; una Torreón más resiliente, que reconoce su límite hídrico y planea en consecuencia; una Torreón más habitable, que entiende que la plaza, la alameda y el parque son tan importantes como el bulevar. La calidad de vida no es un concepto abstracto, es la suma de minutos que se ganan cuando el tránsito fluye, de pesos que no se pierden por goteras, de pasos que se dan cuando un andador está iluminado. Ese es el objetivo que ordena.

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