El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió su decisión de frenar temporalmente nuevas sanciones contra Rusia, al argumentar que busca mantener al gobierno de Vladímir Putin en las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania. La medida ha generado críticas tanto de legisladores demócratas como de integrantes de su propio partido.
A través de su plataforma Truth Social, Trump afirmó que no quiere tomar decisiones que alejen a Moscú de la mesa de diálogo. También aseguró que existen avances en las conversaciones, incluidas las relacionadas con la liberación de rehenes, aunque no ofreció detalles sobre los acuerdos alcanzados.
La decisión se formalizó mediante una orden ejecutiva firmada el 16 de octubre, con la que el mandatario puso en pausa un paquete de sanciones aprobado por el Congreso. Las medidas contemplaban restricciones económicas dirigidas a Rusia y posibles aranceles contra países que compraran sus hidrocarburos. El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que la administración analizará durante un periodo de hasta 60 días las consecuencias económicas de su aplicación.
Trump también volvió a cuestionar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, al acusarlo de ordenar ataques contra refinerías rusas que, según el mandatario estadounidense, perjudican los mercados internacionales de combustibles, incluido el de Estados Unidos. Además, puso en duda la voluntad de Kiev para alcanzar un acuerdo que termine con el conflicto.
Las declaraciones provocaron preocupación entre legisladores republicanos. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, expresó inquietud por la suspensión de las sanciones, mientras que otros congresistas advirtieron que las concesiones podrían fortalecer la posición de Putin y facilitar nuevas ofensivas contra Ucrania.
La decisión también ha generado cuestionamientos entre aliados de Washington, quienes consideran que reducir la presión económica sobre Moscú podría debilitar el respaldo internacional a Kiev. Mientras Trump sostiene que su estrategia busca facilitar la paz y contener los precios de los combustibles, las diferencias sobre cómo terminar la guerra continúan aumentando las tensiones entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania.


