Esta semana arrancamos con dos noticias que considero relevantes en cuestión política y gubernamental, y creo que vale la pena mencionarlas, sobre todo porque son de suma relevancia en el día a día de Coahuila y, sobre todo, de México.
La primera, casualmente, la advertimos hace unos días, cuando comentamos que, tristemente, México se encuentra retrocediendo como los cangrejos en cuestión educativa.
El segundo tema fue la visita de la presidenta, Claudia Sheinbaum, a Saltillo, quien presentó un supuesto informe de resultados y dio algunos datos que involucran a nuestra entidad.
Pero, a ver, vamos por partes, porque el asunto de la educación es grave.
Sobre todo porque la prueba PISA, en su estudio más reciente (2025), y que evalúa la calidad educativa de niños y adolescentes en el mundo, colocó a México en su peor nivel de la historia y confirma que estamos reprobados en aprendizaje.
Para que se dé una idea, ahora sí somos el penúltimo lugar dentro de los países de la OCDE en aprovechamiento (35 de 37).
En sencillas palabras, los libros de texto de Marx Arriaga y la Nueva Escuela Mexicana, impulsada por el expresidente López Obrador, así como el desinterés actual hacia algo tan importante como la educación, hacen que hoy en día 4 de cada 10 niños tengan problemas serios con la lectura y 2 de cada 3 con las matemáticas.
En fin, es realmente una tragedia lo que está pasando en México en este rubro. Y la otra noticia fue la visita de la presidenta a Saltillo. ¿Pero concretamente qué vino a decirnos?
Haciendo un breve paréntesis, me dejó muy confundido. Siento que piensa que todavía es candidata, ya que, en lugar de hablar concretamente de resultados, la gran mayoría fueron cosas que faltan años para poder entregarse.
De pasadita, vino a prometer un tren que va de Saltillo a Laredo y al que le faltan al menos tres años; habló de una ampliación de la carretera Saltillo-Monclova, y pinta que va para largo: hablamos de al menos cuatro años.
De la injusta situación de Altos Hornos, solo generalizó en que habrá justicia, pero no dice cuándo y, sobre todo, cómo, mientras los extrabajadores siguen sufriendo.
Habló de un hospital del IMSS en Saltillo, el cual, sin duda, será bastante positivo, pero igual, va para largo.
Mencionó las 78 mil viviendas en Coahuila, a través de Infonavit, pero igual, con calma la cosa.
Y lo único que considero aterrizado son los famosos programas sociales, en donde regalan el dinero a una base de, según ella, más de 884 mil habitantes de Coahuila.
Como se podrá imaginar, nada dijo de los malos resultados internacionales en educación; en lo local, nada dijo de la corrección del tramo carretero de Los Chorros, mucho menos de la ampliación de la carretera Saltillo-Zacatecas, proyectos que sí ayudarían muchísimo a la región por su vocación industrial.
Como les platico, más que informe anual y regional, fueron promesas de una persona que, a mi consideración, se siente candidata.
Triste que siga prometiendo cosas que, en su mayoría, son caprichos del expresidente López Obrador.
Y ni qué decir de los escándalos de “Andy”, del huachicol o de los recortes a las entidades, como a Coahuila, que tan solo en 2026 le han quitado alrededor de 500 millones de pesos, lo que impacta en seguridad, infraestructura o salud.
En fin. Tristeza tras tristeza, tropiezo tras tropiezo. Dios nos ampare, porque con esta clase política, ¿para qué queremos enemigos?



