La guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos entró este martes en una nueva fase, luego de que Ottawa activara aranceles de represalia sobre unos 20 mil millones de dólares en productos estadounidenses, en respuesta a las medidas impuestas por el gobierno de Donald Trump.
Los nuevos gravámenes, con tasas de entre 15% y 50%, afectan cientos de productos, entre ellos acero, aluminio, lácteos, ropa, electrodomésticos, equipos agrícolas, plásticos y artículos electrónicos. Canadá sostiene que las medidas buscan responder de manera equivalente a los aranceles estadounidenses.
El primer ministro Mark Carney defendió la decisión y aseguró que su gobierno está dispuesto a respaldar a los sectores y trabajadores afectados. Las negociaciones entre ambos países se rompieron el pasado 21 de agosto, dejando abierta la posibilidad de nuevas medidas comerciales.
La tensión aumentó todavía más después de que Donald Trump amenazara con impedir la venta de aviones Bombardier en Estados Unidos si la compañía canadiense no traslada su producción al territorio estadounidense. La empresa respondió destacando su amplia presencia en Estados Unidos y su relación con miles de proveedores del país.
Aunque los nuevos aranceles representan una fracción del intercambio comercial entre ambas naciones, especialistas advierten que una escalada podría afectar cadenas de suministro, empresas y consumidores en ambos lados de la frontera. También existe preocupación por el futuro del T-MEC, que sostiene buena parte del comercio norteamericano.
La disputa coloca nuevamente a Canadá y Estados Unidos al borde de una mayor confrontación económica, mientras Trump mantiene abiertas nuevas amenazas comerciales y Ottawa busca reducir su dependencia del mercado estadounidense. Por ahora, no existen nuevas negociaciones formales entre ambos gobiernos para resolver el conflicto.



