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La Entrevista

AHMSA: del orgullo industrial de México a la quiebra y la última apuesta por rescatarla

El Ahuizote
El Ahuizote
agosto 31, 2026

84 años de historia, poder, acusaciones, deudas y una región que todavía espera volver a escuchar el acero

Monclova, Coahuila.— Durante décadas, Altos Hornos de México (AHMSA) no fue solamente una empresa. Fue el corazón económico de Monclova y de buena parte de la Región Centro de Coahuila. Miles de empleos, proveedores, comercios, familias y municipios dependieron de una siderúrgica que llegó a convertirse en una de las más importantes de América Latina. Hoy, sus instalaciones permanecen prácticamente detenidas y su futuro depende de una nueva subasta. Entre ambos extremos hay una historia marcada por expansión, privatización, deudas, acusaciones de corrupción, pleitos políticos y una quiebra que todavía no termina de resolverse.

1941-1946: nace el gigante del acero

En plena Segunda Guerra Mundial, México enfrentaba escasez de productos siderúrgicos y decidió impulsar una industria nacional capaz de producir el acero necesario para su desarrollo.

La ubicación elegida fue Monclova, por su cercanía con yacimientos de carbón y mineral de fierro. En julio de 1942 se constituyó Altos Hornos de México con capital estatal y privado. La construcción inició ese mismo año y en junio de 1944 se encendió el Alto Horno 1, conocido como “Guadalupe”, marcando el inicio de las operaciones.

La empresa creció rápidamente. En las décadas siguientes amplió sus instalaciones, incorporó nuevos hornos, acerías y laminadores y se convirtió en una pieza estratégica de la industrialización mexicana.

Durante sus mejores años llegó a tener alrededor de 25 mil trabajadores y su actividad transformó la economía de Monclova.

1989-1991: la crisis y la privatización

A finales de los años ochenta AHMSA enfrentaba problemas de deuda, ineficiencia y falta de competitividad. El Gobierno federal decidió desincorporarla del sector público.

En 1991, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el Grupo Acerero del Norte (GAN), encabezado por Alonso Ancira Elizondo y Xavier Autrey Maza, ganó la licitación para adquirir AHMSA y sus activos mineros. En diciembre de ese año tomó el control de la compañía.

La privatización abrió una nueva etapa. La empresa fue modernizada y durante los años noventa y la primera década del nuevo siglo realizó importantes inversiones.

1999-2011: primera gran crisis y modernización

La caída internacional de los precios del acero golpeó a AHMSA en 1999. Ese año la siderúrgica acumulaba una deuda cercana a 2 mil 300 millones de dólares y se acogió a la antigua Ley de Quiebras y Suspensión de Pagos.

El proceso duró 17 años, pero permitió que la empresa siguiera operando. En 2016 concluyó aquella reestructuración.

Mientras tanto, AHMSA también vivió una etapa de expansión. En 2006 inició el Proyecto Fénix para elevar su capacidad productiva; en 2011 entró en operación el Alto Horno 6, con capacidad nominal de 1.5 millones de toneladas anuales de arrabio.

La siderúrgica parecía haber dejado atrás sus peores momentos.

2014: Agronitrogenados cambia la historia

El punto de quiebre político llegó con la venta de la planta de Agronitrogenados, propiedad de AHMSA, a Petróleos Mexicanos durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Pemex pagó 275 millones de dólares por la planta, mientras que posteriormente un dictamen estableció que una planta nueva tendría un valor de 58.3 millones de dólares. La Fiscalía General de la República determinó un sobreprecio de 216.6 millones de dólares, cantidad que posteriormente quedó establecida como reparación del daño.

La operación involucró políticamente al entonces director de Pemex, Emilio Lozoya, y colocó a Alonso Ancira en el centro de una investigación por corrupción y lavado de dinero.

2019: Ancira detenido y comienza el desplome

El 27 de mayo de 2019 la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas relacionadas con AHMSA y Ancira. Dos días después, el empresario fue detenido en Mallorca, España, a petición de las autoridades mexicanas.

El caso Agronitrogenados se convirtió en uno de los símbolos de la lucha anticorrupción del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Para AHMSA, sin embargo, el impacto fue inmediato: el bloqueo financiero afectó créditos, operaciones y relaciones comerciales. La propia empresa sostuvo entonces que las medidas ponían en riesgo su continuidad.

2021: Ancira vuelve a México y sale de prisión

Ancira fue extraditado de España a México el 3 de febrero de 2021. Tras permanecer en prisión preventiva, alcanzó un acuerdo reparatorio con Pemex por 216 millones 664 mil dólares.

El acuerdo contemplaba tres pagos anuales. Ancira salió del Reclusorio Norte en abril de 2021 y dejó como garantía acciones y otros activos relacionados con Grupo Acerero del Norte.

Posteriormente se realizaron dos pagos, pero el tercero quedó pendiente.

2023: AHMSA deja de producir

La crisis financiera terminó por paralizar a la siderúrgica. Desde finales de 2022 miles de trabajadores comenzaron a quedarse sin salario y en 2023 las operaciones prácticamente se detuvieron.

López Obrador sostuvo que el Gobierno federal estaba dispuesto a ayudar a conservar la fuente de empleo, pero exigía un cambio en la conducción de la empresa y cuestionaba que Ancira continuara al frente. En julio de 2023 dijo que se podía buscar una reestructuración de las deudas con el Gobierno y garantizar el suministro de energía y combustible, pero insistió en que Ancira debía facilitar una solución.

En abril de 2023 llegó el cambio: Ancira dejó la presidencia de AHMSA y el fondo estadounidense Argentem Creek Partners asumió el control de la empresa mediante una capitalización y un nuevo consejo encabezado por Eugene Irving Davis. La nueva administración anunció planes para reactivar la siderúrgica, pero el capital prometido no logró sacar adelante a la compañía.

En junio de ese año inició formalmente el concurso mercantil.

2024: la quiebra

Después de prórrogas y negociaciones fallidas, el 7 de noviembre de 2024 la jueza Ruth Haggi Huerta García declaró oficialmente la quiebra de AHMSA.

La empresa acumulaba una deuda cercana a 3 mil 900 millones de dólares y alrededor de mil 700 acreedores. La resolución ordenó la venta de sus bienes y derechos para intentar cubrir los adeudos.

La quiebra convirtió el futuro de AHMSA en un problema mucho mayor que el de una empresa: miles de trabajadores, jubilados, proveedores y comercios de Monclova quedaron atrapados en el proceso.

2025-2026: de la quiebra a las subastas

La prioridad pasó entonces a ser la venta de AHMSA y Minera del Norte (Minosa) como una unidad productiva, buscando no solamente liquidar activos, sino hacer posible una nueva etapa industrial.

La primera gran oportunidad llegó en febrero de 2026. El único postor calificado fue un consorcio encabezado por Ignition Industries 1870 y Fintech Latam, pero la operación no prosperó: no se presentó la garantía de seriedad exigida y tampoco se obtuvo la conformidad de los acreedores garantizados. La subasta fue declarada desierta.

El fracaso volvió a colocar a AHMSA en una especie de limbo.

En junio, la jueza autorizó un nuevo procedimiento de venta de AHMSA y Minosa como una sola unidad productiva.

2026: una nueva fecha y una última oportunidad

El nuevo proceso tiene ahora una fecha clave: 25 de septiembre de 2026.

AHMSA y Minosa serán ofrecidas como una sola unidad productiva con un valor mínimo de referencia de mil 326 millones de dólares. Los interesados podrán presentar ofertas y, posteriormente, tendrán que acreditar planes de inversión, reactivación industrial y contratación de personal.

El pasivo laboral actualizado contempla 16 mil 304 millones de pesos para 9 mil 857 trabajadores de AHMSA, además de 2 mil 943 millones de pesos para 4 mil 50 trabajadores de Minosa. Sin embargo, solamente una parte está clasificada con prioridad absoluta frente a otros acreedores.

Mientras tanto, los trabajadores cuestionan la actuación del síndico Víctor Manuel Aguilera y han expresado inconformidad por gastos y honorarios legales que consideran poco transparentes. También buscan que se respeten íntegramente laudos y derechos laborales.

La situación se ha vuelto todavía más dolorosa: extrabajadores reportan que decenas de compañeros han muerto sin recibir sus liquidaciones.

Las posturas: entre el rescate y la liquidación

Andrés Manuel López Obrador responsabilizó reiteradamente a Ancira por el deterioro de AHMSA y sostuvo que el Gobierno federal podía facilitar una reestructuración, pero exigía un cambio en la propiedad y administración.

Claudia Sheinbaum retomó el compromiso de atender a los trabajadores y ha sostenido que debe recuperarse la fuente laboral. En julio de 2026, además, confirmó que el acuerdo reparatorio de Ancira con Pemex sigue pendiente. La FGR informó que la reparación fijada fue de 216.6 millones de dólares.

Manolo Jiménez ha planteado que el objetivo no debe ser simplemente vender AHMSA, sino reactivarla. Su postura es que los trabajadores deben recibir lo que legalmente les corresponde y que la Federación es indispensable para construir un esquema financiero que haga atractiva la inversión privada.

El senador Gabriel Elizondo ha planteado cerrar filas entre Federación, Estado, trabajadores e inversionistas y convertir la subasta en el punto de partida para recuperar empleos y la economía de la Región Centro.

Los trabajadores y organizaciones sindicales, por su parte, exigen transparencia, pago de liquidaciones, respeto a laudos y que cualquier nuevo propietario tenga verdadera capacidad para reactivar la empresa.

Y del otro lado permanece Alonso Ancira, quien sostiene, a través de su defensa, que la deuda con Pemex corresponde a AHMSA y no personalmente a él. La defensa afirma que la empresa realizó dos pagos parciales y que la crisis impidió completar el acuerdo.

Hoy: AHMSA espera comprador

Así llega AHMSA a agosto de 2026: 84 años después de su nacimiento, la siderúrgica que ayudó a industrializar México está en quiebra, con miles de trabajadores esperando liquidaciones y una deuda multimillonaria que supera ampliamente la capacidad de cualquier rescate estatal.

La subasta del 25 de septiembre será otro punto de inflexión. Esta vez, la pregunta ya no es solamente cuánto valen los hornos, las plantas y las minas.

La verdadera pregunta es si alguien estará dispuesto a comprar los restos de un gigante industrial, asumir sus complejidades financieras y laborales e invertir lo necesario para devolverle la vida.

Porque para Monclova, AHMSA no representa solamente fierro, carbón y acero.

Representa una ciudad que durante décadas creció alrededor de sus hornos y que, desde que dejaron de arder, espera volver a escuchar el ruido de una fábrica que alguna vez parecía imposible de detener.

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