La cantante Britney Spears aceptó su responsabilidad ante un tribunal en California por conducir bajo los efectos del alcohol, tras un incidente ocurrido en marzo.
La comparecencia fue realizada por su abogado ante un juez del condado de Ventura, donde se determinó una sanción que incluye un año de libertad condicional, una multa económica y la obligación de recibir atención psicológica y psiquiátrica de forma periódica.
El caso también derivó en que la artista ingresara voluntariamente a rehabilitación semanas después de su detención, con el objetivo de atender su estado personal. De acuerdo con su entorno, Spears mostró arrepentimiento por lo sucedido y sus posibles repercusiones familiares.


