El programa de cocina MasterChef México anunció una transformación en su dinámica para su próxima edición. La competencia adoptará un esquema 24/7, en el que las cámaras permanecerán encendidas de manera permanente para mostrar no solo los retos culinarios, sino también la convivencia diaria entre los aspirantes.
Con este cambio, la producción busca ofrecer una experiencia más inmersiva, en la que el público pueda seguir de cerca las emociones, tensiones y relaciones que surgen dentro de la competencia. La apuesta se alinea con formatos internacionales donde el encierro y la interacción constante forman parte central del espectáculo, y donde la personalidad pesa tanto como el talento.
El proyecto es desarrollado por TV Azteca, que pretende refrescar el concepto tradicional del programa y adaptarlo a las nuevas tendencias del entretenimiento, caracterizadas por la transmisión continua y la mayor participación de la audiencia.
Abren casting para mayores de 18 años
Junto con el anuncio del nuevo formato, inició el proceso de selección para quienes deseen integrarse a la competencia y obtener el tradicional delantal blanco. La convocatoria está dirigida a personas mayores de edad con pasión por la cocina y habilidades para desenvolverse frente a cámara.
Los interesados deben llenar un formulario en el sitio oficial del programa, presentar identificación vigente y enviar un video en formato horizontal, con duración máxima de tres minutos. En ese material deberán hablar sobre su experiencia culinaria, los platillos que mejor dominan y aspectos de su personalidad.
Debido a la modalidad 24/7, quienes resulten seleccionados deberán aceptar permanecer aislados durante el periodo de grabación, ya que la convivencia constante será parte esencial del desafío.
Más allá de la técnica culinaria
La nueva etapa del programa no se centrará únicamente en la destreza en la cocina. La producción busca perfiles que combinen talento gastronómico con carisma, capacidad de comunicación y fortaleza emocional para enfrentar la presión continua de las cámaras.
Con este giro, el reality apuesta por mostrar no solo los resultados finales de cada platillo, sino también las historias personales, conflictos y dinámicas que surgen entre los participantes, convirtiendo la cocina en el escenario de una experiencia televisiva permanente.




