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Opinión, Plumas

La masa enfurecida…

Jesús R. Cedillo
Jesús R. Cedillo
febrero 16, 2026

¿Cuánto han modificado las redes sociales, Internet, las diversas plataformas, los celulares “inteligentes” y cuanto artículo electrónico hay disponible en el mercado, nuestra realidad inmediata, nuestro carácter y nuestra sociedad toda? Sin duda, lo que antes sucedía en lustros o decenios, hoy se modifica en apenas días. Tal vez fui condescendiente, se modifica en minutos y segundos. A mi juicio, nunca para bien.

En una entrevista (o lo escribió, ya no recuerdo, pero cito de memoria la idea seminal) el divino ciego Jorge Luis Borges espetó lo siguiente: es curioso que todo mundo pueda expresar sus ideas sobre política, hasta el changador de la esquina, pero no es bien visto que este tipo de gente tenga una idea valiosa sobre literatura o matemática euclidiana.

¿Lo nota? Es el mundo hoy en día. Debido a las redes sociales que todo lo pudren, todo mundo puede tener una “opinión” (y la comparten, puf) sobre el conflicto de la franja de Gaza, sobre la guerra de Rusia Vs Ucrania, sobre la dislalia de Claudia Sheinbaum o sobre el estilo rudo y poderosos con el cual se maneja Donald Trump. 

Es decir, debido a que todo mundo tiene acceso a un dispositivo electrónico y todo mundo está atado a lo que sucede al vecino en “tiempo real”, las masas todo el tiempo están enfurecidas. Las masas se han vuelto locas, de plano. Las redes sociales causan histeria. No hay debate político de altura, sino ofensas. Cada día alguien se queja de que lo agraviaron, lo discriminaron, lo bloquearon y un largo, largo etcétera; siempre hay alguien en la red quien alerta en un cartel digital de otro humano al cual, por venganza, cosifica; siempre hay alguien que deletrea en sus redes que tal o cual conferencia debe de ser censurada. O de plano, las redes sociales arden cuando ven una “mala palabra” … pero se callan con las matanzas, las masacres, la pésima política económica y social del Estado mexicano (Morena, of course).

Interesa más un perro… que un humano. Estamos viviendo en la tiranía de la corrección política. El fenómeno “Woke” captó y copó a todo mundo, pero hoy, está en retroceso. Y quien vino a modificar el eje de la tierra es Donald Trump, quien desde la inauguración de su segundo periodo de gobierno al frente de los Estados Unidos, ha venido a poner a todo mundo en su sitio y ha puesto los puntos sobre las íes. De entrada, dijo: “A partir de hoy, será política oficial del gobierno de los Estados Unidos que sólo existen dos géneros: masculino y femenino.” Lo ha cumplido. 

Se nace biológicamente como hombre o mujer, pero con el fenómeno “Woke” se hizo creer que eso era intrascendente, lo importante era “escoger” el sexo. No más.

En corto:

# ¿Qué es entonces lo importante señor lector? ¿La masa enfurecida que se queja de todo y de todos, como el hiperpatriarcado, el respeto a la diversidad sexual, el respeto a amar más a un árbol, a un perro o a un gato y no a humano alguno o lo siguiente que eriza la piel y el esqueleto? Lea usted las últimas noticias. Siempre serán secundarias ante la avalancha y carnicerías diarias…

#Van siete alcaldes del partido de Morena en el poder federal detenidos en México en 15 meses, por sus presuntos vínculos con el narcotráfico y sus nexos con miembros de los diversos cárteles del crimen organizado. Impunidad es la divisa. Lo anterior, Claudia Sheinbaum no lo ve ni lo escucha.


#jueves 5 de febrero, balacera en pleno centro de Monterrey deja al menos 7 heridos. Lo anterior sucede apenas en meses de la apertura del Campeonato Mundial de Soccer. El ataque fue directo contra peatones, compradores, paseantes. ¿Es gratuito lo anterior, azar, la masa enfurecida solamente? Esto y no otra cosa es lo importante. Pero todo mundo quiere salvar un pinche gato trepado a un árbol…

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