La defensiva de los Seahawks fue la gran protagonista del Super Bowl, guiando a Seattle a su segundo campeonato de la NFL tras imponerse con autoridad 29-13 a los New England Patriots, que se quedaron a las puertas de hacer historia como la franquicia más ganadora en solitario.
Desde el arranque, el equipo de Seattle dejó claro el plan de juego: presión constante, control del reloj y aprovechar cada error del rival. Aunque su ofensiva avanzó con solvencia en los primeros minutos, la muralla defensiva de Patriots evitó el touchdown inicial, obligando a Jason Myers a inaugurar el marcador con un gol de campo de 33 yardas.
El primer cuarto estuvo marcado por la intensidad defensiva de ambos equipos, pero conforme avanzó el encuentro, Seattle comenzó a inclinar el campo a su favor. En el segundo periodo, los Seahawks volvieron a mover el balón con carreras explosivas de Kenneth Walker, aunque nuevamente tuvieron que conformarse con goles de campo. Myers amplió la ventaja con intentos de 39 y 41 yardas para colocar el 9-0 antes del descanso.
Mientras tanto, el quarterback de New England, Drake Maye, vivió una noche complicada. La presión defensiva de Seattle fue asfixiante, limitando a los Patriots a muy pocas oportunidades ofensivas y provocando capturas clave que desarticularon cualquier intento de ritmo.
La sentencia llegó tras el descanso
Luego del espectáculo de medio tiempo en el Levi’s Stadium, el guion no cambió. Seattle mantuvo el dominio y sumó otros tres puntos con un nuevo gol de campo para el 12-0. Aunque los Patriots tenían antecedentes de remontadas memorables en el Super Bowl, esta vez la historia fue distinta.
Un balón suelto provocado por la defensa de Seahawks resultó determinante. Tras recuperar el ovoide, Sam Darnold aprovechó la posición de campo y conectó un pase de anotación de 16 yardas con Tanner Barner, ampliando la diferencia a 19-0 y dejando a New England contra las cuerdas.
Los Patriots respondieron de inmediato con una serie ofensiva rápida que culminó en un touchdown para evitar la blanqueada, pero cualquier esperanza se desvaneció poco después. Una intercepción profunda y, más tarde, otro fumble capitalizado por Seattle terminaron por sepultar a los Pats.
El golpe definitivo llegó cuando un balón perdido fue regresado hasta la zona de anotación, desatando la celebración de los Seahawks y colocando el marcador 29-7. New England logró sumar puntos en los minutos finales, pero el resultado ya estaba definido.
Con esta victoria, Seattle reafirma su identidad defensiva y levanta su segundo Trofeo Vince Lombardi, mientras que los Patriots ven escapar la oportunidad de romper el empate histórico de títulos y deberán conformarse con una noche en la que fueron superados de principio a fin.



