Alberto Ravagnani, joven sacerdote italiano conocido en redes sociales como Don Alberto, anunció su salida del ministerio sacerdotal luego de meses de cuestionamientos por los videos de entrenamiento físico y colaboraciones comerciales que difundía en plataformas digitales.
Ravagnani, quien llegó a sumar más de medio millón de seguidores entre distintas redes, se convirtió en una figura destacada de la pastoral juvenil durante la pandemia, al utilizar un lenguaje cercano y formatos propios de TikTok y YouTube para conectar con adolescentes y jóvenes alejados de la Iglesia. No obstante, su creciente presencia en contenidos relacionados con el gimnasio y el estilo de vida fitness terminó por generar una fuerte controversia.
El Arzobispado de Milán confirmó que el sacerdote comunicó formalmente su decisión de suspender el ejercicio del ministerio, lo que implica dejar de celebrar misa y abandonar sus funciones como vicario en la parroquia de San Gottardo al Corso, así como su colaboración con la pastoral juvenil diocesana.
En un mensaje dirigido a su comunidad, Ravagnani explicó que la decisión responde a un proceso personal complejo, motivado por la búsqueda de coherencia con su vocación y su forma de entender el bien común. A través de un video publicado en YouTube, reconoció que se trata de un paso difícil, pero asumido con plena conciencia.
“No usaré el alzacuellos ni ejerceré el ministerio, pero mi corazón sigue siendo el mismo. Tal vez ahora pueda ser más auténtico”, expresó.
Del mensaje pastoral al debate público
El sacerdote ganó notoriedad por su capacidad para traducir el mensaje religioso a códigos digitales accesibles para la Generación Z, pero con el tiempo su contenido viró hacia rutinas de entrenamiento, competencias deportivas y recomendaciones de hábitos saludables. Esta transición fue bien recibida por parte de su audiencia, pero también despertó críticas dentro y fuera de la Iglesia.
La polémica se intensificó cuando comenzó a promocionar suplementos alimenticios, lo que para algunos sectores eclesiásticos representó una utilización indebida de su investidura religiosa con fines comerciales, incompatible con el rol sacerdotal.
Impacto en su entorno comunitario
La salida de Ravagnani provocó sorpresa en Fraternità, la asociación juvenil que él mismo impulsó y que se consolidó como un referente de pastoral moderna en Italia. En un comunicado, integrantes del movimiento reconocieron sentirse desconcertados por una decisión inesperada que impacta tanto en lo personal como en la identidad del proyecto.
Pese a ello, Ravagnani aseguró en redes sociales que su vínculo con los jóvenes no se rompe y que continuará acompañándolos fuera del marco institucional de la Iglesia.
“Siempre estaré para ellos. Confío en que Fraternità seguirá creciendo y haciendo el bien”, escribió en Instagram, donde mantiene una amplia base de seguidores.




