La presidenta Claudia Sheinbaum evitó pronunciarse de manera directa sobre una posible suspensión del envío de petróleo mexicano a Cuba, luego de que el gobierno de Estados Unidos anunciara la imposición de aranceles a los países que continúen suministrando hidrocarburos a la isla.
Durante su conferencia matutina en Tijuana, la mandataria advirtió que este tipo de medidas podría profundizar la situación crítica que enfrenta Cuba y derivar en una crisis humanitaria, con afectaciones directas a hospitales, al abasto de alimentos y a otros servicios esenciales.
Sheinbaum informó que instruyó al canciller Juan Ramón de la Fuente a establecer comunicación con el Departamento de Estado estadounidense, con el objetivo de conocer con precisión el alcance de la medida y exponer las posibles consecuencias humanitarias que tendría su aplicación.
“No se trata de una decisión simple. Es necesario entender los alcances porque tampoco vamos a poner en riesgo a nuestro país”, señaló, al subrayar que México privilegiará el diálogo y las vías diplomáticas antes que la confrontación.
La presidenta aclaró que el tema no fue abordado durante la llamada telefónica que sostuvo el jueves 29 de enero con el presidente Donald Trump, y reiteró que cualquier decisión se tomará bajo el principio del respeto al derecho internacional.
Asimismo, recordó que incluso Estados Unidos mantiene el envío de ayuda humanitaria a Cuba, como alimentos y suministros básicos, por lo que insistió en que la solución debe buscarse mediante acuerdos diplomáticos.
La postura mexicana surge luego de que Trump firmara una orden ejecutiva para imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla, bajo el argumento de que la situación en Cuba representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense. La medida se da en un contexto de mayor presión sobre el gobierno cubano, tras la interrupción del suministro de crudo venezolano.



