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La Entrevista

Entrevista | Paco Maldonado “Paquirri”: una vida entre el campo, la radio y la televisión

El Ahuizote
El Ahuizote
enero 27, 2026

En esta ocasión conversamos con un gran amigo de muchos años, una voz que marcó época en la radio y la televisión del norte del país: Paco Maldonado, mejor conocido como “Paquirri”, un personaje querido en Saltillo, Monterrey, Durango y otras ciudades de la región.

Con más de cinco décadas de trayectoria, Paco nos abre el corazón para contarnos de dónde viene, cómo llegó a los medios y qué piensa de las nuevas generaciones.

Paco, primero que nada, gracias por aceptar esta charla. ¿Cómo estás?

Muy bien, Rubencito, muchas gracias. Me da muchísimo gusto que me hayas invitado, y aquí estoy, a tus órdenes, para platicar de lo que tú quieras.

Mucha gente te conoce en Saltillo y en el norte del país, pero pocos saben de dónde eres originario. ¿Dónde naciste?

Yo nací en un ranchito que se llama Jalpa, que está justo en la frontera entre los municipios de Parras y General Cepeda, cerca de la carretera antigua a Torreón. Ahí pasé mi niñez… y fíjate, tanto comí nopales de niño que ahora ya ni los puedo ver (risas).

¿Cómo era tu familia?, ¿cuántos hermanos eran?

Yo fui el mayor. Después venían cinco hermanas y al final tres hermanos más. En total éramos nueve, aunque uno de mis hermanos falleció. Éramos una familia grande, como se acostumbraba antes.

¿Cuál era el nombre de tu papá y a qué se dedicaba tu papá?

Mi papá se llamaba Francisco Maldonado Huitrón. Primero trabajó en el campo y luego abrió caminos en la Sierra de Paila para que los productores de cera de candelilla pudieran sacar su producto.

Después trabajó en La Forestal como contador y, cuando salió de ahí, puso su propio taller. Arreglaba de todo: lavadoras, radios, refrigeradores… por eso los nietos le decían “MacGyver”. Falleció ya trabajando en su propio taller, en la colonia Buenos Aires.

¿Cómo sales del rancho y llegas a la ciudad?

Por el trabajo de mi papá nos movimos mucho. Hice parte de la primaria en General Cepeda, luego en Parras terminé primaria y secundaria.
Después me vine a Saltillo y trabajé como obrero en el Grupo Industrial Saltillo, en fundidoras y talleres mecánicos. Ahí aprendí mucho, pero también era muy pesado.

¿Y cómo pasas de obrero a locutor?

Por un reajuste me quedé sin trabajo y me fui a Monterrey. Allá tenía amigos que trabajaban en radio y fui a hacer pruebas.
Uno me dijo que no servía para esto… y otro también. Eso me dio más coraje que tristeza, y decidí demostrar que sí podía.
Mi primer trabajo pagado fue en Montemorelos, Nuevo León, en 1967. Tenía como 17 años.

Después vienes a trabajar a Coahuila y a RCG. ¿Cómo fue esa etapa?

Estuve varios años en Monterrey y luego regresé a trabajar con don Alberto Joubert aquí en Saltillo.
Después, por una clase que di a vendedores, me vio don Roberto González, y él mismo me ofreció trabajo en Ciudad Acuña en 1986.
Ahí empecé en radio y luego, cuando compró el sistema de Cablevisión, me vine de regreso a Saltillo para trabajar en televisión.

Mucha gente te recuerda por los programas musicales. ¿Cómo nació esa etapa grupera en televisión?

Después de salir de noticieros, don Roberto no quería que me quedara fuera del aire, así que me pidió que propusiera un programa.
Yo tenía muchos amigos músicos en Monterrey y se me ocurrió hacer programas en vivo con grupos gruperos.
El primero fue con Bronco, cuando apenas iban empezando. Luego vinieron Los Temerarios, Liberación, Conspiración, Los Fantasmas del Caribe, y muchos más.

Incluso grabaron programas en distintos municipios…

Así es. Hicimos presentaciones en Parras, Monclova, Frontera, Acuña, Sabinas, Múzquiz, y llegaba gente de otros estados.
Eran verdaderos festivales, con 8 o 10 grupos por evento. Todo se hacía con mucho esfuerzo, pero también con mucha pasión.

También fuiste productor de videoclips.

Sí, grabamos videos aquí en Saltillo, en la Alameda, la Plaza de Armas, el Casino.
Uno fue “Mi pequeño amor” y otro “Y nuevamente lágrimas”, del grupo Libertad, donde salió Adriana Gaona siendo muy jovencita.
Son recuerdos muy bonitos, y ahí siguen los videos en internet.

De todas tus entrevistas, ¿alguna que recuerdes con especial cariño?

Una que nunca olvido fue con Nelson Ned. No hablamos de su estatura ni de su condición, sino de su niñez, de su música, de lo que lo inspiró.
Al final me agradeció y me dijo que nunca le habían hecho una entrevista tan humana. Eso para mí fue muy valioso.

Hoy en día, ¿a qué te dedicas?

Ahora soy pintor. La pintura es un descanso espiritual.
Me gusta pintar campesinos, indígenas, vaqueros… escenas muy humanas.
Una vez una galería de Nueva York valuó una pintura mía en más de 20 mil pesos. No me hice rico, pero sí me dio mucha satisfacción.

¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que quieren entrar a los medios?

Que se preparen. Antes teníamos que estudiar historia, gramática, deportes, cultura general… y presentar exámenes ante la SEP.

Hoy muchos solo quieren salir en la tele o en redes, pero no quieren aprender ni aportar contenido.
Yo nací en un rancho, fui obrero, y terminé en radio y televisión. Cuando tienes ganas, sí se puede.

Para cerrar, ¿cuántos años llevas en los medios?

Empecé en 1967 y dejé el trabajo diario hace unos cuatro años. Ahora solo grabo comerciales y proyectos especiales.
Sigo usando mi voz, que es lo que siempre me ha dado de comer.

Paco, gracias por compartir tu historia. Eres parte de la memoria viva de los medios en Coahuila.


Gracias a ti, Rubencito. Me dio mucho gusto recordar todo esto contigo.

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