Durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, el término “Bienestar” ha sido utilizado para nombrar una amplia gama de programas sociales y productos impulsados desde la administración federal, varios de los cuales han sido señalados por la falta de información pública sobre su operación y resultados.
Entre los proyectos más recientes destacan las llamadas lentejas del Bienestar y las Farmacias del Bienestar. Este último programa fue anunciado para instalar 500 módulos en el Estado de México; sin embargo, hasta ahora no se ha concretado su implementación.
Como parte del esquema Alimentación para el Bienestar, el gobierno federal también ha puesto en marcha productos como leche, café, frijol y miel del Bienestar, los cuales se comercializan en las Tiendas del Bienestar distribuidas en distintas regiones del país.
Uno de los casos más polémicos es el del chocolate del Bienestar. En julio, la presidenta Sheinbaum reconoció que el cacao de pequeños productores es procesado por una empresa externa debido a la falta de infraestructura propia, sin que hasta el momento se haya dado a conocer el nombre de la compañía encargada. Posteriormente, se anunció la construcción de una fábrica en Tabasco, prevista para iniciar operaciones en 2026.
El uso de esta denominación también se extendió al sector energético con Gas Bienestar y Gasolinas del Bienestar. Gas Bienestar comenzó operaciones en 2021 con la venta de cilindros de gas LP en la Ciudad de México, aunque usuarios han reportado fallas en el servicio y falta de cobertura. En tanto, Gasolinas Bienestar, filial de Pemex, ha sido utilizada para exportar petróleo y derivados a Cuba, de acuerdo con reportes oficiales.
Otro de los pilares del esquema es el Banco del Bienestar, que cuenta con más de 3 mil 100 sucursales y funciona principalmente como medio de dispersión de los apoyos sociales, aunque también ha sido señalado por irregularidades desde su construcción hasta su operación.
A la lista se suman programas como Vivienda para el Bienestar, Fertilizantes para el Bienestar y la Megafarmacia del Bienestar, anunciados para atender necesidades de vivienda, campo y abasto de medicamentos.
No obstante, persiste la falta de datos públicos sobre las ganancias generadas, responsables directos de los proyectos, alcance real de las operaciones y su rentabilidad, lo que ha generado cuestionamientos sobre la transparencia en el manejo de estos recursos públicos.



