La expansión de la peste porcina africana continúa causando estragos en varios países de la Unión Europea, obligando al sacrificio de miles de animales y generando fuertes pérdidas económicas para el sector porcino. La enfermedad, actualmente presente en trece naciones del bloque, ha activado protocolos estrictos de control y vigilancia.
Polonia sigue siendo uno de los territorios más afectados, con la confirmación de decenas de brotes en granjas y miles de cerdos sacrificados, además de una alta incidencia en jabalíes. Alemania, aunque sin casos recientes en explotaciones, reporta casi dos mil contagios en fauna silvestre este año. Italia mantiene restricciones en varias regiones tras cientos de focos, principalmente en jabalíes, y ha eliminado más de 117 mil animales desde 2022.
Otros países como Eslovaquia, Croacia, Hungría y Letonia también han enfrentado brotes que han derivado en sacrificios masivos y mayores medidas de bioseguridad. En contraste, República Checa y Grecia reportan situaciones controladas.
La magnitud de los casos ha generado pérdidas millonarias, restricciones al comercio internacional y una reducción significativa en el número de explotaciones porcinas en algunos países, reflejando la gravedad del impacto sanitario y económico que la PPA sigue provocando en Europa.



