Entrevista ampliada con Fernando Palafox, pionero en medicina de frecuencias
Bienvenidos, amigos de la Revista La Huizote. Hoy tenemos una conversación muy especial con Fernando Palafox, un impulsor clave en México de Healy, un equipo alemán que ha sorprendido a miles de personas por su capacidad para apoyar procesos de bienestar físico y emocional. Fernando, es un gusto tenerte aquí. ¿Cómo te encuentras?
Muy bien, muchas gracias. Muy contento de compartir con ustedes.
Sabemos que eres originario de otra región, pero actualmente tu base está en Nuevo León, ¿cierto?
Así es, llevo casi 20 años viviendo en Monterrey. Ahí ha sido mi hogar y mi lugar de crecimiento personal y profesional.
Tu formación es completamente distinta a la medicina. ¿Cómo llega un ingeniero a involucrarse en tecnologías para la salud?
Justo por necesidad. Siempre estuve muy ligado al ambiente industrial: acero, automotriz, manufactura. Pero a pesar de tener una carrera prometedora, el estrés empezó a pasar factura. Me enfermé joven, y la medicina convencional no me ofrecía soluciones claras. Fue entonces cuando mi mamá se acercó a la medicina alternativa, y yo comencé a experimentar beneficios de la acupuntura, herbolaria, alimentación, meditación, suplementos… todo en una época donde esos temas se veían casi como “fantasía”.
En ese camino, conocí la medicina de frecuencias hace más de 20 años. Eran aparatos enormes, como computadoras clínicas, capaces de leer desequilibrios energéticos del cuerpo. Su precio era inalcanzable: 300 mil a medio millón de pesos. Me impactó, pero lo dejé como un conocimiento distante.
Tiempo después, viviste una etapa emocional crítica. ¿Cómo influyó en tu relación con Healy?
Fue determinante. Justo antes de la pandemia viví la crisis emocional más fuerte de mi vida. Desarrollé una depresión mayor y una ansiedad que ya no podía controlar ni con meditación, ni con ejercicio, ni con fuerza de voluntad. Llegué a depender de resonancias magnéticas, exámenes constantes, tratamientos carísimos y medicamentos que me caían mal. Buscando “una salida”, me endeudé cerca de 2 millones de pesos.
En medio de ese caos, una doctora —que ni siquiera sabía por lo que estaba pasando en ese momento— me envió un video de Healy. Cuando lo vi, me di cuenta de que era la misma tecnología de hace 20 años, pero ahora portátil, accesible y manejada desde un celular. Fue un punto de quiebre espiritual y emocional para mí.
¿Qué cambió para que pudieras salir de esa situación?
Comprendí que la salud no se puede sostener sólo desde un lado. Sin darme cuenta, comencé a practicar lo que hoy se llama medicina integrativa: la unión de la medicina convencional, la medicina complementaria, el manejo emocional y la espiritualidad.
Para mí, la espiritualidad fue el primer paso. Soy cristiano y mi relación con Dios marcó una diferencia profunda. Cuando me rendí y decidí hacerlo todo de manera ordenada y responsable, pude usar Healy de forma más correcta y combinarlo con médicos, nutriólogos, fisioterapeutas y terapeutas emocionales. Así, poco a poco, salí de la depresión, recuperé estabilidad y pude darle un nuevo sentido a toda esa experiencia.
Hoy das pláticas, capacitaciones y presentaciones en diferentes ciudades. ¿Tienes idea de cuántas personas has impactado?
Es difícil cuantificarlo. Lo que hacemos trabaja como una red: una persona aprende, lo usa en su familia, lo comparte con alguien más y se multiplica. A veces regresamos a una ciudad después de uno o dos años y nos encontramos con testimonios sorprendentes que nosotros ni siquiera conocíamos. Personas que se acercan y nos dicen: “Gracias a esto pude mejorar”, o “Mi familiar logró estabilizarse”, o “Esta persona ya no tenía opciones y hoy está mejorando”. Todo eso nos rebasa. Siempre digo que es obra de Dios.
Una de las ventajas más llamativas es que toda la familia puede usar el mismo dispositivo, ¿verdad?
Sí, totalmente. Es como cuando llegó el primer teléfono fijo: había uno por casa y todos lo aprovechaban. Healy analiza el estado bioenergético del cuerpo —la parte eléctrica natural de nuestras células— y emite frecuencias que ayudan a restaurar el equilibrio. Hablamos de ciencia, no de conceptos místicos.
¿Qué beneficios pueden percibir las personas?
De todo tipo. Desde lo más básico como dolores de muela, cabeza, espalda o tensión muscular, hasta apoyo en procesos mucho más complejos. Sin embargo, lo repito una y otra vez: si no hay cambios de hábitos, no hay milagros. Healy apoya, acelera los resultados, mejora procesos… pero no sustituye ni estilo de vida, ni tratamiento médico, ni responsabilidad personal.
¿Healy puede influir en lo espiritual?
No espiritualmente como tal. Eso depende totalmente de cada persona. Lo que sí hace es detectar carencias emocionales y estados como falta de paz, falta de fe o estrés profundo. Pero la conexión espiritual real la debe buscar cada uno.
¿Puede apoyar en enfermedades degenerativas como diabetes o cáncer?
Sí, puede ser un gran apoyo, pero no es una cura. En esos procesos siempre debe haber acompañamiento médico, cambios de hábitos, fortalecimiento emocional, espiritualidad y disciplina. Healy puede marcar una diferencia, pero es parte de un todo.
¿Desde qué edad se recomienda su uso?
Depende del modelo. Algunos se pueden usar en niños y adolescentes; otros, como la nueva tecnología High Wave, que trabaja en frecuencias más intensas, sólo están recomendados para adultos.
Contraindicaciones claras: embarazadas, personas con marcapasos o epilepsia.
¿Dónde pueden contactarte quienes deseen más información sobre Healy?
En Instagram y Facebook como Coach Fernando Palafox.
Mi WhatsApp es 81 12 44 03 52. Contamos con médicos, especialistas en nutrición, fisioterapeutas y terapeutas emocionales en distintas ciudades para acompañar a las personas.
¿Cuáles son los precios aproximados?
La línea inicia desde unos 500 dólares, alrededor de 11 mil pesos. Además, hay financiamiento de 12 a 18 meses, quedando entre 700 y 800 pesos mensuales. Lo impresionante es que funciona incluso con un celular básico, así que se vuelve accesible para casi cualquier familia.
¿Hay algo más que quieras compartir?
Sí. La salud no es un acto mágico. No hay pulseras milagrosas ni suplementos que curen todo. La salud real es un proceso integral que incluye alimentación, hábitos, espiritualidad, descanso, manejo emocional y, si la persona lo decide, herramientas tecnológicas como Healy. Vivimos en un mundo donde los alimentos tienen químicos, el aire está contaminado y el estrés es cotidiano. Necesitamos actuar si queremos vivir más y, sobre todo, vivir mejor.
Fernando, muchas gracias por esta conversación tan completa.
Gracias a ustedes. Un placer.




