La madrugada del lunes fue localizado sin vida el adolescente de 16 años identificado como Josué “N”, cuyos rasgos coinciden con los de uno de los presuntos cómplices de Víctor Manuel Ubaldo Vidales, de 17 años, quien el pasado 1 de noviembre asesinó al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.
Su cuerpo fue hallado sobre la carretera estatal que conecta Uruapan con Paracho, en la comunidad de Capácuaro, envuelto en bolsas de plástico y acompañado del cadáver de otro hombre. Las autoridades reportaron que presentaba huellas visibles de violencia y al menos un impacto de bala.
La Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) ya investiga el caso y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla adelantó que existen avances para vincular al joven con la red que actuó en el homicidio del edil. En ese crimen, Ubaldo Vidales, armado con una pistola calibre .9 mm, disparó en seis ocasiones contra Manzo mientras participaba en un evento de la Noche de Muertos.
El asesinato del alcalde ha sido atribuido a pugnas entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Los Viagras, así como a la presencia de otros grupos delictivos en la zona como Los Blancos de Troya o Pueblos Unidos.
Familiares del joven acudieron al Servicio Médico Forense (SEMEFO) de Uruapan para reclamar el cuerpo. Las evidencias de violencia y el lugar del hallazgo perfilan una muerte intencionada y vinculada al crimen organizado.
El hallazgo refuerza la compleja situación de seguridad en Michoacán y pone de relieve cómo los adolescentes también están siendo atrapados por la violencia ligada al narcotráfico. Las autoridades ahora deben esclarecer si esta muerte se relaciona directamente con la línea de investigación del asesinato del alcalde o si forma parte de otro episodio delictivo paralelo.



