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Espectáculos

Servidora pública de Puerto Vallarta se vuelve viral tras aparecer en show de Franco Escamilla

El Ahuizote
El Ahuizote
octubre 28, 2025

Natalia Montaño Ruelas, servidora pública del Ayuntamiento de Puerto Vallarta, Jalisco, se volvió viral en redes sociales después de aparecer en un show del comediante Franco Escamilla realizado en Tepic, Nayarit. Durante una dinámica con el público, Montaño llamó la atención por sus respuestas espontáneas al ser cuestionada sobre su trabajo.

En el video, que rápidamente circuló en redes sociales, se escucha cuando Escamilla le pregunta a qué se dedica dentro del Ayuntamiento. Entre risas, Natalia responde: “Me la paso bien… tomo mucho, me la paso comiendo, cenando, desayunando”, y al ser interrogada por su puesto, añadió: “Ni sé qué dice mi gafete”. Estas declaraciones generaron una fuerte reacción entre los asistentes y posteriormente en plataformas como X y TikTok, donde los usuarios comenzaron a debatir sobre la responsabilidad de los funcionarios públicos.

De acuerdo con documentos oficiales, Natalia Montaño Ruelas se desempeña como auxiliar en la Secretaría de Hacienda Municipal desde el 18 de marzo de 2025, con un salario bruto quincenal de aproximadamente 12 mil 372 pesos, lo que equivale a cerca de 21 mil pesos mensuales. Tras la viralización del video, muchos internautas criticaron su falta de profesionalismo y cuestionaron el proceso de contratación en el gobierno local.

Ante las críticas, Montaño respondió desde sus redes sociales con un mensaje donde aclaró su postura: “Para los sensibles y atacantes: a un show de comedia se va a relajarse. En el trabajo se ejercen responsabilidades. Cada cosa en su sitio”. Su declaración dividió opiniones, pues algunos la defendieron argumentando que se trató de una broma fuera de contexto, mientras que otros insistieron en que, como figura pública, debía mantener mayor prudencia incluso fuera del horario laboral.

Hasta el momento, el Ayuntamiento de Puerto Vallarta no ha emitido un comunicado oficial sobre posibles sanciones o medidas administrativas. Sin embargo, el caso ha abierto nuevamente el debate sobre la rendición de cuentas y la imagen que los servidores públicos proyectan ante la ciudadanía, así como el impacto que puede tener el humor en la reputación política cuando los límites entre lo personal y lo institucional se difuminan.

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