09 de marzo de 2026 | USD: 17.75 MXN |
Saltillo: 15 °C
Publicidad
La Entrevista

«25 años navegando con La Fragata: una madre, dos hijas y un sueño que no se rinde»

El Ahuizote
El Ahuizote
septiembre 15, 2025

¿Qué tal, amigos de La Revista El Ahuizote, nos encontramos en un lugar muy especial, lleno de sabor, historia y calidez familiar? Estamos en el norte de Saltillo, específicamente en el restaurante La Fragata, sucursal Hinojosa. Acompañándonos esta tarde está la señora Irina Rodríguez Ramos, fundadora y administradora de este querido negocio local que lleva 25 años deleitando paladares con mariscos frescos y atención de primera. Irina, muchísimas gracias por recibirnos.


Gracias a ustedes, Rubén, bienvenidos a La Fragata, su casa.

De la maquiladora a los mariscos: una historia de reinvención
Irina, cuéntanos cómo nace este sueño llamado «La Fragata». Detrás de cada negocio exitoso hay siempre una historia que inspira.

Claro que sí. Fíjate que todo comenzó de una manera muy inesperada. Mi esposo y yo trabajábamos en la maquiladora, nada que ver con el giro restaurantero. Pero en 1999, hace ya 25 años, nos tocó un reajuste de personal. Nos quedamos sin empleo de un día para otro, sin finiquito ni liquidación. Solo nos dijeron «bye». Entonces tuvimos que pensar rápido qué hacer.

Fue un cuñado mío quien nos dio la idea: “Vendan mariscos”, nos dijo. Él tenía experiencia en ese tipo de negocio y nos asesoró desde el principio. Así nació La Fragata. Empezamos con algo muy sencillo: vendiendo únicamente cócteles de camarón.


¿Y en qué parte de la ciudad abrieron primero?

En la calle Otilio González 1546, zona centro, entre Urdiñola y Nigromante. Ahí comenzamos, con mucho esfuerzo y apoyo de la familia. En ese entonces no teníamos nada seguro, pero sí muchas ganas. Y poco a poco fuimos creciendo.

¿Y cómo deciden abrir una segunda sucursal al norte de Saltillo?

Irina:
Esa es otra historia bonita. Fíjate que varios de nuestros clientes de la zona norte nos decían: “¡Nos queda bien lejos ir hasta Otilio González por los camarones!”. Con el tiempo, esas sugerencias se convirtieron en insistencias, y así fue como nos animamos a buscar un local por este rumbo. La oportunidad se dio aquí, sobre el Boulevard Humberto Hinojosa 477, en la colonia La Salle, y ya llevamos 15 años con esta sucursal.


Comentabas que recuerdas muy bien la fecha por algo personal, ¿cierto?

Sí, porque mi hija menor, Miranda, estaba en portabebé cuando comenzamos a arreglar este local. Tenía apenas unos meses de nacida. Ahora ella está por cumplir 15 años, así que para mí esta sucursal también está llena de recuerdos muy personales.

Sabemos que el fundador del nombre «La Fragata» fue tu esposo. ¿Nos puedes contar un poco sobre él y su legado?


Claro. Leonardo Rendón, mi esposo, fue quien le puso el nombre al restaurante. Él era originario de Matamoros, Tamaulipas, y siempre tuvo un gusto especial por los mariscos. La idea del negocio fue una combinación entre necesidad, gusto y familia. Aunque él falleció hace 8 años, su memoria sigue muy presente. Mis hijas y yo decidimos continuar con su legado, con la misma pasión y entrega con la que él empezó todo.


Qué bonito seguir honrando ese legado. ¿Quiénes están hoy al frente del negocio?

Actualmente, somos mis dos hijas mayores y yo quienes llevamos las riendas. Mi hija Irina, licenciada en Innovación de Negocios, se encarga de esta sucursal del norte. Ella prácticamente creció aquí: tenía cinco años cuando arrancamos. Y en la sucursal de Otilio González está mi hija Diana, licenciada en Comercio Internacional. Yo coordino todo lo administrativo, permisos, proveedores, mantenimiento… En fin, todo lo que se necesita para que ambos restaurantes sigan operando de manera eficiente.

¿Cómo vivieron el periodo de la pandemia? Sabemos que fue un reto enorme para todos.

Muy difícil, la verdad. Pero fuimos afortunados, porque al ser un restaurante, pudimos seguir operando. Claro, al principio había mucho miedo, todo era nuevo: los tapetes sanitarios, el gel, la distancia… tuvimos que adaptarnos y educarnos en todo eso. No cerramos ni un solo día. Y esa experiencia nos dejó cosas buenas: hoy en día seguimos manteniendo muchos protocolos de higiene que aprendimos en ese momento.


Hablando de cambios, hoy en día se habla mucho de la rotación de personal en el sector. ¿Cómo lo viven ustedes?


Es muy real. Después de la pandemia mucha gente aprendió a emprender o a trabajar desde casa. Por eso ahora hay más rotación. Pero nosotros tratamos de adaptarnos: ofrecemos turnos flexibles de 4 a 6 horas, para quienes estudian o tienen otro trabajo. Hay que moverse con los tiempos.

Para quienes aún no han tenido la fortuna de visitar La Fragata, cuéntanos un poco sobre su menú.

Nuestra especialidad son los mariscos, frescos y preparados con mucho cariño. Tenemos desde el tradicional cóctel de camarón, caldo de pescado, sopa de mariscos, filete empanizado, hasta el famoso Filete Fragata, que es pescado con camarones salteados en una salsa especial.

También hay opciones más ligeras como filete al vapor o a la plancha, y para quienes buscan algo más elaborado, tenemos los Camarones Reina: van rellenos de queso y envueltos en tocino. ¡Son una delicia!

Además, ofrecemos menú infantil, con hamburguesas, nuggets, y platillos adaptados para los pequeños. Y en esta sucursal, desde hace un par de meses, también servimos desayunos: chilaquiles, huevos al gusto, hot cakes, café, jugo… lo básico, pero bien preparado.

¿Cuáles son los horarios de atención en ambas sucursales?

En la sucursal de Hinojosa (norte) estamos abriendo desde las 9:00 a.m. hasta las 7:00 p.m., y en Otilio González (centro) de 11:00 a.m. a 7:00 p.m. Cerramos los martes en ambas.


¿Están pensando en ampliar el horario en el norte?

Sí, estamos trabajando en un proyecto para abrir hasta las 11:00 de la noche aquí en Hinojosa. Es una zona muy transitada, con fácil acceso y 19 cajones de estacionamiento al frente, lo cual es una gran ventaja para nuestros clientes.

Irina, antes de terminar, ¿qué mensaje le dejarías a tu esposo, Leonardo, ¿si pudiera escucharte?

Que siempre lo llevamos presente. Esta fue nuestra aventura juntos, nuestro proyecto de vida. Una parte de él vive en nuestras hijas, y otra está aquí, en cada platillo, en cada cliente satisfecho. Para nosotras seguir con este negocio es mantener su recuerdo vivo. Él fue el alma del inicio, y nosotras somos el motor que lo impulsa hoy.

Muchísimas gracias, Irina. Ha sido un verdadero placer conocer más de este negocio que ya es parte de la historia gastronómica de Saltillo.


Gracias a ti, y a todo el equipo que comprende esta importante Revista, bendiciones y aquí tienen su casa.

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Comentarios

Notas de Interés