Los tiranosaurios son, sin duda, algunos de los dinosaurios más emblemáticos del Cretácico. Estos grandes depredadores, conocidos como tiranosaurios, dominaron los ecosistemas terrestres de Asia y América del Norte durante la última parte de este periodo, hace unos 70 millones de años. El famoso Tyrannosaurus rex es el representante más conocido de este grupo. Sin embargo, los orígenes de estos gigantes han sido durante mucho tiempo un misterio, debido a la escasez de fósiles de sus antepasados más antiguos. Ahora, un nuevo descubrimiento publicado en la revista científica Nature a principios de junio de 2025 comienza a llenar ese vacío evolutivo.
Se trata de un nuevo dinosaurio carnívoro llamado Khankhuuluu mongoliensis, descubierto en depósitos del Cretácico superior temprano de Mongolia. Este nuevo dinosaurio aporta datos clave sobre cómo evolucionaron los tiranosaurios desde formas más pequeñas y gráciles. Khankhuuluu representa una forma transicional: no es aún un tiranosaurio propiamente dicho, pero está muy cerca del origen del grupo, lo que permite a los paleontólogos entender mejor la transformación de estos depredadores en los colosos que dominarían Norteamérica millones de años después.
Uno de los aportes más interesantes de este hallazgo está relacionado con la forma del cráneo y la constitución corporal. Khankhuuluu, al igual que un grupo más derivado llamado Alioraminos, presenta un cráneo más alargado y grácil además de que poseen un cuerpo más esbelto, características que recuerdan a los ejemplares juveniles de tiranosaurios más grandes.
En el caso de los tiranosaurios, la mayoría de sus representantes evolucionaron desarrollando características más extremas a medida que crecían, como cráneos y cuerpos robustos, además de un tamaño masivo. Sin embargo, Alioraminos siguió un camino diferente: su evolución estuvo marcada por la paedomorfosis, es decir, retuvieron características juveniles incluso en la adultez. Durante años se pensó que Alioraminos representaba una línea evolutiva más primitiva dentro de los tiranosaurios, pero el nuevo estudio sugiere que en realidad es un linaje más derivado, que simplemente mantuvo un cuerpo y cabeza más gráciles.
Otro aspecto que revela este estudio es el patrón de dispersión geográfica. Se cree que los tiranosaurios como Khankhuuluu evolucionaron en Asia, y desde allí algunos migraron hacia América del Norte a mediados del Cretácico. Fue en este continente donde florecieron y se diversificaron los tiranosaurios gigantes. Más tarde, en el Cretácico final, un grupo de estos grandes depredadores regresó a Asia, dando origen tanto a los Alioraminos como a los imponentes Tyrannosaurinos, el grupo al que pertenece el mismísimo T. rex.
Lo más intrigante es que estos dos grupos, Alioraminos y Tyrannosaurinos, pudieron coexistir en Asia gracias a sus diferencias morfológicas y ecológicas. Mientras los Tyrannosaurinos eran robustos, de cráneos robustos y probablemente con una fuerza de mordida brutal, los Alioraminos eran más ligeros, con cráneos más delgados, lo que sugiere que ocuparon nichos ecológicos distintos y no competían directamente por los mismos recursos.
Este fósil refuerza la idea de que Asia fue el escenario inicial de una de las radiaciones evolutivas más espectaculares del Mesozoico, y muestra cómo los cambios en el desarrollo y el crecimiento jugaron un papel crucial en la diversificación de los grandes cazadores del pasado.



