La Casa Blanca informó que, desde el regreso de Donald Trump a la presidencia en enero de 2025, las autoridades estadounidenses han detenido a más de 300 mil migrantes indocumentados, de los cuales cerca del 70% tendrían antecedentes penales o condenas previas.
La portavoz del Gobierno, Karoline Leavitt, calificó las cifras como “un éxito total” al señalar que estas acciones “eliminan amenazas para la seguridad pública y devuelven a estas personas a sus países de origen”. Los datos, sin verificación independiente, fueron presentados como parte de la política migratoria reforzada que incluye el aumento de detenciones, la participación activa del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la promesa de una campaña masiva de deportaciones.
Según estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), en julio se registraron 24 mil 628 encuentros fronterizos a nivel nacional, la cifra mensual más baja desde que se tienen registros, superando el mínimo alcanzado en junio. En la frontera sur con México, las detenciones fueron de 4 mil 601, un 24% menos que en junio y un 92% menos que en el mismo mes de 2024.
El informe también destacó que en julio no hubo liberaciones bajo el mecanismo de parole, a diferencia de las más de 12 mil registradas en julio de 2024. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, aseguró que “se acabaron las liberaciones” y que el Gobierno ha “puesto a los cárteles a la defensiva”.
Organizaciones de defensa de los migrantes han denunciado abusos, detenciones arbitrarias y violaciones al debido proceso en múltiples casos, señalando condiciones cuestionables en centros de detención como el conocido “Alligator Alcatraz” en Florida.



