Con resultados que marcan un precedente y una narrativa de superación que trasciende las cifras, Coahuila cerró su participación en la Olimpiada Nacional CONADE 2025 con un total de 131 medallas, distribuidas en 32 de oro, 50 de plata y 49 de bronce. Más allá del medallero, lo que realmente se celebró fue el carácter, la disciplina y el compromiso de una delegación que no solo compitió, sino que honró a su estado con cada participación.
La Olimpiada Nacional, organizada por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), es el máximo evento deportivo amateur del país. Año con año, reúne a miles de jóvenes talentos de toda la República Mexicana para medir sus habilidades en distintas disciplinas. En esta edición 2025, Coahuila destacó no solo por sus medallas, sino por la calidad de sus representantes, el enfoque estratégico en su preparación y la sólida estructura que respalda el desarrollo deportivo desde etapas tempranas.
Detrás de cada una de las preseas hay un rostro, un nombre, una historia. Como la de Ángela Ruiz Rosales, quien se convirtió en la máxima medallista coahuilense al lograr cinco medallas de oro y una de bronce en tiro con arco, confirmando el dominio estatal en esta disciplina. O la de Samuel Cárdenas, quien conquistó el oro en salto de altura Sub-18 al superar la marca de 1.96 metros. O bien la del joven Jaden González, quien subió al podio con una medalla de plata en la disciplina de breaking, en la categoría infantil individual.
Estos logros individuales se entrelazan con las actuaciones de equipos enteros que brillaron en sus respectivas categorías. El representativo femenil de basquetbol 3×3 repitió su hazaña del año anterior y se coronó campeón nacional con paso invicto. En tenis de mesa, los coahuilenses dominaron la categoría Juvenil A, Rocco Arellano y Axel Fragoso se llevaron el oro en dobles, y junto con Noham Katam y Manuel Hernández, también conquistaron el oro en la modalidad por equipos. La rama femenil no se quedó atrás, obteniendo bronce en la categoría Infantil A.
Otro punto fuerte para el estado fue el tiro con arco, disciplina en la que se obtuvieron 38 medallas en total, 14 de oro, 14 de plata y 10 de bronce. Coahuila ha trabajado durante años en la consolidación de escuelas de iniciación deportiva, y los frutos de ese esfuerzo quedaron de manifiesto en cada flecha certera, en cada competencia ganada.
Tiro deportivo, atletismo, taekwondo, esgrima, natación, frontón, lucha, karate, ciclismo, softbol, gimnasia y judo, también aportaron de manera importante al medallero, consolidando un desempeño integral y diverso. Cabe destacar que 21 disciplinas deportivas aportaron al resultado general, lo que refleja una política deportiva que no se centra en pocos deportes, sino que impulsa un desarrollo amplio y balanceado.
La delegación coahuilense estuvo integrada por 723 personas, entre atletas, entrenadoras, entrenadores y personal técnico, que participaron en 35 disciplinas. Más allá de las cifras, esta representación estatal simboliza una estrategia que involucra a instituciones educativas, entrenadores profesionales, centros deportivos y, por supuesto, a las familias, quienes son parte esencial del proceso formativo y emocional de cada atleta.
Además del orgullo y la satisfacción personal, cada medalla obtenida en la Olimpiada Nacional CONADE 2025 también se traduce en un reconocimiento tangible para las y los atletas coahuilenses. Gracias al programa estatal de becas deportivas, quienes suben al podio son beneficiados durante el año siguiente con un apoyo mensual que reconoce su esfuerzo y rendimiento. Este estímulo se otorga por diez meses, y su monto varía de acuerdo con el tipo de medalla, mil pesos mensuales por cada presea de oro, ochocientos por la de plata y seiscientos por la de bronce. Así, por ejemplo, una atleta que haya ganado tres medallas de oro, recibirá tres mil pesos mensuales, reconociendo con justicia el mérito acumulado. Este programa no solo premia el talento, sino que también respalda el desarrollo y la permanencia de las y los jóvenes en el camino del alto rendimiento.
Durante el abanderamiento oficial de la delegación, el gobernador Manolo Jiménez Salinas expresó, “Nuestros jóvenes nos estarán representando con mucho orgullo, pasión y talento. En Coahuila estamos convencidos de que el deporte es una herramienta poderosa para formar mejores ciudadanos, para promover la salud, la disciplina y el trabajo en equipo”. Ese mensaje fue más que un discurso, fue una declaración de principios. Una visión que ha tenido continuidad a través de programas de inversión en infraestructura deportiva y del impulso a nuevas competencias locales.
Uno de los ejes del trabajo institucional ha sido también el fortalecimiento de la infraestructura deportiva en todo el estado, a través de una estrategia coordinada entre el Gobierno del Estado, el Instituto Estatal del Deporte (INEDEC), los municipios y las universidades. Esto ha permitido mejorar canchas, albercas, pistas de atletismo, gimnasios y otros espacios donde se forjan los talentos deportivos. A ello se suma el objetivo de atraer más eventos deportivos nacionales e internacionales a Coahuila, lo cual no solo proyecta al estado, sino que también impacta positivamente en su economía local y su vida comunitaria.
Este logro deportivo no sería posible sin una conducción firme y estratégica desde las instituciones que impulsan el deporte en Coahuila. En ese sentido, el Instituto Estatal del Deporte de Coahuila (INEDEC) ha sido una pieza clave en el engranaje del éxito. Bajo la dirección de Antonio Cepeda Licón, el instituto ha sabido construir una estructura sólida, con visión de largo plazo, que prioriza la formación integral de las y los atletas, el acompañamiento técnico-profesional y una coordinación efectiva con entrenadores, clubes, municipios y centros escolares. Su gestión ha consolidado un modelo que trasciende la competencia, apuesta por el desarrollo humano a través del deporte.
Antonio Cepeda ha demostrado, con hechos, que el deporte en Coahuila no está improvisado. Su liderazgo se refleja en los resultados, pero también en la cercanía con las delegaciones, en el respaldo constante a los equipos multidisciplinarios y en la capacidad de gestión que ha permitido fortalecer la infraestructura deportiva en todo el estado. Bajo su conducción, el INEDEC se ha posicionado como una institución comprometida, eficiente y sensible al talento local, brindando a niñas, niños y jóvenes las condiciones necesarias para crecer, competir y triunfar.
La Olimpiada Nacional CONADE 2025 representó para Coahuila un escaparate en el que se evidenció el crecimiento constante del deporte amateur en la entidad. No se trata de una buena racha ni de una generación espontánea de atletas talentosos. Lo que estamos viendo es el resultado de años de trabajo, de políticas públicas con continuidad, y de una sociedad que ha entendido que el deporte no es un lujo, sino una herramienta transformadora.
Un papel fundamental en esta ecuación lo juegan las familias. Madres, padres, hermanos y abuelos que acompañan, motivan, llevan a entrenamientos y torneos, y que muchas veces hacen sacrificios para que sus hijas e hijos puedan perseguir sus sueños deportivos. A ellos también se les debe el reconocimiento público, porque su respaldo cotidiano es la base de cada logro.
Hoy, con 131 medallas en la bolsa y decenas de historias que inspiran, Coahuila puede sentirse orgulloso. No solo porque logró colocarse entre los estados con mejor desempeño a nivel nacional, sino porque demostró que tiene una generación de jóvenes con valores sólidos, con ganas de crecer y con disposición para representar con honor a su tierra.
La Olimpiada Nacional es también una gran metáfora del país que podemos construir desde lo local. Si formamos ciudadanos comprometidos, si apostamos por la disciplina y la constancia, si le damos espacio a los talentos emergentes, México tiene un futuro prometedor. Y Coahuila, sin duda, está haciendo su parte.
De aquí en adelante, la tarea no se detiene. Cada medalla ganada es también un punto de partida. El siguiente ciclo deportivo ya comenzó, y con él nuevos retos, nuevos objetivos, nuevas niñas y niños que buscarán seguir los pasos de quienes hoy nos llenan de orgullo.
Lo que queda claro es que en Coahuila hay talento, hay estructura, hay visión y, sobre todo, hay voluntad. Voluntad para seguir formando generaciones fuertes, responsables y exitosas. Voluntad para demostrar, una vez más, que la grandeza de un estado también se mide en el corazón de quienes lo representan.


