Por Israel Reyes
“El miedo a la muerte proviene del miedo a la vida. Un hombre que vive plenamente está preparado para morir en cualquier momento.”
— Mark Twain.
No es novedad, siempre llego tarde a las películas y series que debí ver justo en su estreno. Aunque no me quejo, ahora me convenzo de que, como los libros, el séptimo arte llega cuando tiene que llegar, y en estas vacaciones decembrinas me tocó El gato con botas: el último deseo. Neta, qué forma tan sabia de recordarnos que un día vamos a morir, pero los otros días no.
Esta película no solo es un entretenido viaje de aventuras, sino que también ofrece profundas reflexiones filosóficas sobre la vida, la muerte y el sentido de la existencia. A través de su narrativa, se presentan temas que resuenan con las ideas de varios filósofos, invitando al espectador a una introspección sobre la naturaleza de la vida misma.
Uno de los conceptos más destacados en la película es la búsqueda del sentido de la vida, un tema central en la filosofía de Viktor Frankl. Frankl, en su obra «El hombre en busca de sentido», argumenta que la vida adquiere significado a través de la búsqueda de un propósito. En la película, el Gato con botas enfrenta la realidad de que ha vivido ocho de sus nueve vidas, lo que lo lleva a cuestionarse sobre cómo ha utilizado su tiempo y qué legado quiere dejar. Esta crisis existencial lo obliga a reflexionar sobre lo que realmente valora en su vida. En un momento clave, el Gato dice: «No quiero que solo me recuerden como un héroe. Quiero ser más que eso».
Otro aspecto filosófico presente es el miedo a la muerte, un tema que ha sido abordado por filósofos como Martin Heidegger. Heidegger sostiene que la conciencia de la muerte es lo que da autenticidad a nuestra existencia. A lo largo de la película, el Gato experimenta un profundo miedo a perder su vida, lo que lo lleva a tomar decisiones impulsivas y a evitar el enfrentamiento con su destino. Este miedo se convierte en un motor narrativo que lo impulsa a buscar el último deseo, un anhelo que lo lleve a la inmortalidad.
La relación entre el Gato y sus amigos también refleja la filosofía de Aristóteles, quien enfatizaba la importancia de la amistad en la búsqueda de la felicidad. A lo largo de su aventura, el Gato aprende que no se trata solo de alcanzar sus metas individuales, sino de valorar las conexiones humanas. En una conversación significativa, su amigo Perrito le recuerda: «No necesitas ser un héroe, solo necesitas ser tú mismo». Este mensaje resalta la idea aristotélica de que la felicidad se encuentra en la comunidad y en las relaciones significativas.
Además, el filme invita a reflexionar sobre el valor de la valentía y la redención. La travesía del Gato con botas lo lleva a confrontar no solo sus miedos, sino también sus errores del pasado. La figura del lobo, que representa la muerte, actúa como un recordatorio de que la vida es finita y que cada elección cuenta. En un momento culminante, el lobo le dice al Gato: «La vida es un regalo, y tú la has desperdiciado». Esta declaración resuena con la idea de que la autenticidad y el reconocimiento de nuestras limitaciones son fundamentales para vivir plenamente.
La película «El Gato con Botas: El Último Deseo» no solo es un entretenido viaje de aventuras, sino que también ofrece profundas reflexiones filosóficas sobre la vida, la muerte y el sentido de la existencia. A través de su narrativa, se presentan temas que resuenan con las ideas de varios filósofos, invitando al espectador a una introspección sobre la naturaleza de la vida misma.
Por eso les digo, morir no es nada; no vivir es espantoso.



