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AUTORES, Opinión, Plumas

Militancia tóxica

Isra Reyes
Isra Reyes
mayo 6, 2024

Por Israel Reyes 

En temporada electoral pasan muchas cosas que al ciudadano común le produce nauseas. La contaminación genérica por el intento de hacer ver y brillar al perfil político se vuelve irremediablemente un obstáculo imposible de evitar cada vez que salimos de casa o tratamos de hacer contacto con las redes sociales. Ese vilipendiado circulo rojo no puede notar, le resulta imposible darse cuenta de que es un fastidio para el resto de la población ¿A esto le llaman marketing político? ¿Neta?

Como buenos mexicanos, ante la adversidad o la calamidad, le buscamos, y por supuesto que le encontramos la gracia para que el trayecto sea más soportable. Por ejemplo, cantar y tocar el jingle de Máynez, en lo cotidiano como en los antros. Y claro, me resulta interesante y divertido ya que todos sabemos que es un personaje del PAN naranja que entró al quite y que ha duplicado su popularidad en las encuestas llegando, hasta ahora, al 10% de las preferencias electorales. 

Después de todo esto: materiales utilitarios de campaña, jingles, radio, televisión, redes sociales, espectaculares, volantes, cachuchas, playeras, etcétera. Agrégale la militancia de cada partido político. La militancia es la base de la pirámide partidista, que muchos de sus lideres lo confunden con capital o recurso humano. Su formación es diversa, y en su mayoría es poco crítica en lo público. 

La militancia en los partidos políticos es un fenómeno que se ha arraigado en la historia y evolución de la sociedad. El término «militancia» tiene sus raíces etimológicas en el latín «militantia», que nos habla de «luchar» o «combatir». En el contexto político, ser militante implica una participación activa y comprometida en un partido o movimiento, con el fin de impulsar y defender ciertas ideas y valores. Ojo, defender ideas y valores, no a personas impresentables.

La militancia tóxica surge precisamente cuando las ideas y principios se van por la borda con tal de defender al impresentable favorito. Se adoptan actitudes extremistas, intolerantes o violentas, alejándose de los principios éticos que deberían guiar su participación política. La toxicidad en la militancia puede conducir a la polarización, la desinformación, la confrontación y la pérdida de confianza en las instituciones democráticas.

La cultura de diálogo, respeto y colaboración entre los militantes políticos, sin importar sus diferencias ideológicas. La diversidad de opiniones y enfoques enriquece el debate político y contribuye a la construcción de sociedades más inclusivas y justas. La militancia política debe ser un espacio para la reflexión, el aprendizaje y la acción constructiva, en lugar de convertirse en un terreno fértil para la hostilidad y la división.

Ser militante va más allá de los intereses personales o tribales. Como base de un partido político buscamos, desde lo ideológico y hasta de nuestras mismas acciones, hacer de nuestro mundo algo que soñamos con él. Incluyendo todo lo que nos rodea.

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